Con un ambicioso plan para impulsar las energías limpias y la participación del sector privado, Claudia Sheinbaum asumió la presidencia de México el 1 de octubre, marcando un cambio significativo en la política energética del país. Durante su toma de posesión, destacó su compromiso por reducir el consumo de gasolina y fomentar la electromovilidad, asegurando que “las inversiones de accionistas nacionales y extranjeros estarán seguras en nuestro país”.
Sheinbaum anunció la producción del “Olinia“, un vehículo eléctrico de acceso popular que se desarrollará en colaboración con empresarios y universidades, con el objetivo de que las energías renovables representen el 45% del consumo energético para 2030. También propuso la instalación de paneles fotovoltaicos en viviendas para reducir tarifas de electricidad y mejorar el acceso a energía solar. En cuanto a la generación eléctrica, reafirmó que la CFE mantendrá al menos el 54% de participación gubernamental en la generación de energía.
Además, la presidenta hizo énfasis en la ampliación de la red ferroviaria de pasajeros, proponiendo habilitar 3 mil kilómetros adicionales con nuevas rutas para mejorar la conectividad. En su discurso, también se comprometió a la implementación gradual de la semana laboral de 40 horas, asegurando que alcanzará este objetivo en conjunto con los empleadores a lo largo de su mandato.





