Ciudad Juárez, donde la vida es una mezcla de comedia barata, negligencia gubernamental y momentos de heroísmo que, contra todo pronóstico, nos hacen seguir creyendo en esta frontera.
Hoy, el menú incluye yonkeros que toman la justicia por su cuenta, baches que nadie sabe dónde están y un hospital que, milagrosamente, no sucumbió al caos. Todo esto mientras los Bravos de Juárez nos dan un respiro en la cancha. ¡Pónganse cómodos, que esto está para palomitas!
Primero, una escena digna de una película de acción de bajo presupuesto: en la colonia Los Aztecas, un falso inspector municipal pensó que podía extorsionar a los yonkeros con amenazas de clausura por “anomalías” inventadas. ¡Error fatal! Los comerciantes, hartos de tanto vivillo, lo sometieron como si fuera un capítulo de Lucha Libre AAA.
El tipo, con su lista de yonkes en mano, ya había estafado a varios, pero los yonkeros, con más calle que un mapa de Google, le dieron una lección que no olvidará. ¿La moraleja? En Juárez, el que juega sucio termina en el suelo. Pero, un momento, ¿dónde estaba la autoridad mientras este impostor paseaba su charola?
Hablando de baches, la Dirección de Obras Públicas nos regala una joya de ineficiencia que merece un Oscar a la desvergüenza. Resulta que, con un presupuesto de 70 millones de pesos para tapar huecos en 2025, no tienen ni idea de cuáles calles están afectadas. ¡Sorpresa! En julio taparon más de 1,800 baches, dicen, pero cuando les preguntas cuáles, se encogen de hombros como si les pidieras la fórmula de la Coca-Cola.
Calles como Paraguay, San Antonio y Tarahumaras fueron “atendidas”, pero no porque alguien reportara daños por las lluvias, sino porque, bueno, así lo decidieron. ¿Y los ciudadanos que se rompen la suspensión esquivando cráteres? Que esperen a que termine la temporada de lluvias, porque, claro, en Juárez los baches solo se tapan con sol. Mientras tanto, los conductores seguiremos jugando al slalom urbano, rezando para no caer en un hoyo que parece portal a otra dimensión.
Pero no todo es un chiste mal contado en esta ciudad. En la Clínica 6 del IMSS, un incendio en el sistema de climatización pudo haber sido una tragedia, pero se convirtió en una muestra de profesionalismo que merece aplausos. Un corto eléctrico en los filtros de cartón del aire acondicionado llenó el hospital de humo, obligando a evacuar a 259 personas, entre pacientes y personal médico. Y aquí viene lo admirable: el personal, sin caer en el pánico, siguió los protocolos al pie de la letra, desalojando el nosocomio con la precisión de un reloj suizo.
Afuera, bajo la presión de un siniestro que pudo haber sido fatal, médicos y enfermeras continuaron atendiendo a los pacientes con una calma que raya en lo heroico. En una ciudad donde todo parece desmoronarse, el equipo de la Clínica 6 demostró que, a veces, los verdaderos héroes visten batas blancas y no capas.
Y para cerrar con un toque de orgullo, un grito de apoyo al FC Juárez, que sigue poniendo el nombre de la frontera en alto. En su gira por Nueva York, los Bravos sintieron el calor de la afición juarense, que se lanzó a la Gran Manzana para apoyarlos con la misma pasión con la que esquivamos baches. ¡Vamos, Bravos, a seguir ganando!





