Mientras Juárez se cae a pedazos —con calles que parecen campos de batalla, homicidios que se cuentan por decenas y una ciudadanía harta de promesas vacías—, los funcionarios de gobierno, de cualquier nivel, parecen más preocupados por su próxima campaña electoral que por gobernar.
Lo que debería ser la función de gobernar se ha convertido en una pasarela adelantada. Funcionarios estatales y municipales están más ocupados en tomarse la foto, inaugurar lo que aún no termina y prometer lo que no pueden cumplir, que en resolver lo que la ciudadanía exige todos los días: seguridad que no llega, baches que se vuelven cráteres, legislaciones pendientes que acumulan polvo en los escritorios. El “modo electoral” lo traen tatuado, y mientras ellos buscan la mejor toma para sus redes, el ciudadano sigue esquivando balas y agujeros en las calles.
Es un espectáculo bochornoso: discursos llenos de frases incoherentes, fotos para Instagram y cero soluciones. ¿Dónde están los operativos de seguridad que prometieron? ¿O el bacheo que juraron terminar en tres meses? Las legislaciones pendientes duermen el sueño de los justos, mientras la gente sigue esperando respuestas. Pero no se preocupen, pronto tendremos nuevas mantas con lemas bonitos… eso sí, sin resultados. Porque el “modo electoral” lo traen tatuado, y mientras ellos buscan la mejor toma para Facebook, el ciudadano sigue esquivando balas y agujeros en las calles.
Y hablando de resultados, el alcalde Pérez Cuéllar nos regaló una perla de su sabiduría etérea, iluminado por una epifanía divina que nos sorprende: los homicidios en Juárez, que ya van más de 30 en lo que va de agosto, “obedecen a la distribución de drogas”. ¡Vaya, qué novedad, Cruzito! ¿Quién lo hubiera imaginado? ¡Qué revelación, señor alcalde! ¡Que no lo vea la NASA porque se lo llevan! ¿O mejor sí, que lo vean?
Mientras los cuerpos caen y las familias lloran, el edil se despacha con una declaración tan obvia que parece sacada de un manual de excusas para políticos. ¿Y las detenciones, Cruz? ¿Dónde están los programas de contención social que prometió? ¿Y la cohesión comunitaria para prevenir el crimen? Silencio sepulcral.
En lugar de estrategias, nos dan diagnósticos que hasta Jorgito, mi vecino de 12 años, ya sabía. Bravo, alcalde, por iluminarnos con lo que está a la vista de todos, pero la ciudad necesita más que sus reflectores verbales: queremos calles seguras, no titulares vacíos. Declaraciones obvias sobran; acciones concretas, ni se ven. Parece que su estrategia es iluminar con palabras lo que no puede resolver con hechos.
Y para cerrar este tríptico de despropósitos, la JMAS vuelve a demostrar por qué es la campeona de la mala comunicación. Otra vez, sin aviso previo masivo, cortan el agua en una avenida principal para arreglar los colectores, en la Cuatro Siglos, dejando a medio Juárez en la incertidumbre. ¿Sus redes oficiales? Un desierto de información útil.
Comunicación Social parece trabajar a medias tintas, como si avisar con tiempo fuera un lujo, no una obligación. Esa entidad fantasmal que solo despierta para colgar un tuit cuando el daño ya está hecho brilla por su ineptitud. ¿Un aviso previo para que los ciudadanos se preparen? ¡Imposible! Mejor dejar que el caos reine, que las filas de autos crezcan y que los vecinos descubran los cortes de agua cuando abren la llave y salga puro aire.
La JMAS, apalancada en sus redes oficiales como si fueran un escudo, parece pensar que un anuncio en Facebook es suficiente para calmar el coraje de una ciudad harta. ¿Resultado? Una avenida congestionada, más contaminación, caos y estrés vial y, para rematar, quemando al jefe que ya hubo quien lo estuvo postulando para 2027. ¿Se fijan por qué iniciamos como iniciamos esta columna? En fin.





