H. Cd. de Chihuahua.- La prohibición de las principales redes sociales en Nepal, incluida Facebook, desatada la semana pasada por el gobierno alegando la propagación de noticias falsas, no logró frenar un movimiento ciudadano que terminó por forzar la renuncia del primer ministro K.P. Sharma Oli. Activistas y jóvenes, liderados por figuras como el influencer Sandip, recurrieron a plataformas alternativas como Viber y TikTok para convocar a miles de personas a manifestarse en Katmandú y otras ciudades.
Las protestas, que se tornaron violentas y dejaron al menos 25 muertos, reflejaron la frustración acumulada de los nepalíes ante la corrupción, la desigualdad económica y el desempleo juvenil, que supera el 22%. Sandip explicó que la convocatoria fue espontánea y que no esperaba la magnitud de la respuesta ciudadana: “Todos y cada uno de los ciudadanos estaban hartos del gobierno corrupto”, afirmó.
Transparencia Internacional ubica a Nepal en el lugar 107 de 180 países en su Índice de Percepción de la Corrupción, mientras que más del 20% de la población vive en la pobreza y las diferencias económicas entre ricos y pobres son marcadas. Entre los posibles sucesores de Oli, destacan jóvenes líderes como Balendra Shah, ex rapero y alcalde de Katmandú desde 2022, conocido por su campaña de limpieza urbana y su cercanía con la ciudadanía.
El caso de Nepal resalta cómo las redes sociales, incluso cuando se restringen, continúan siendo herramientas poderosas para la movilización social y el cuestionamiento del poder establecido.





