Ciudad Juárez, Chih. México
28 de marzo 2026
5:51 am

Dirección: Héctor Javier Mendoza Zubiate

México fracturado: un país cansado de sobrevivir a sus tragedias

Entre el cansancio y el amor por su tierra, el pueblo mexicano sigue resistiendo, aferrado a la idea de que aún queda algo por salvar.

México atraviesa un descontento profundo. Cada día surge una nueva tragedia que nos sacude y nos recuerda que la violencia, la corrupción y la impunidad siguen marcando el rumbo del país. La gente ya no cree en discursos ni en cifras oficiales; cree en lo que vive. Y lo que vive, duele.

El campo se cansó de trabajar sin recompensa, de ver cómo el precio del maíz o del limón no alcanza ni para cubrir costos, mientras intermediarios y empresas se enriquecen. Se cansó de promesas rotas y de un gobierno que presume programas sociales mientras el corazón agrícola del país se asfixia. El acuerdo de pagar 6 050 pesos por tonelada fue insuficiente: los productores pedían 7 200, y aun así solo beneficiaba a algunas regiones. El asesinato de un agricultor que exigía precios justos no fue excepción, sino otra señal del abandono que atraviesa al campo mexicano.

En medio de esta crisis también asesinan a quienes todavía se atreven a enfrentar al poder y al crimen organizado. Carlos Manzo, presidente municipal de Coalcomán, fue ejecutado por intentar gobernar en un territorio donde los grupos criminales dictan las reglas. Su muerte exhibe un sistema podrido que castiga la honestidad y premia el silencio.

En redes se viralizó la frase: “Repitan conmigo: primera y última mujer presidenta. Claudia, no serviste pa’ nada.” Más allá de la guerra política, esa oración refleja decepción. El símbolo histórico de tener a la primera mujer presidenta se está desmoronando frente a un país que se siente más dividido, inseguro y desgastado.

Mientras tanto, el mexicano de a pie sobrevive entre el miedo y la rutina. Trabaja, paga impuestos, cuida a su familia y reza por volver con vida. Quienes deberían protegerle discuten desde la comodidad del poder como si no escucharan el grito de un país que pide auxilio.

Lo más doloroso no es que las cosas vayan mal, sino que parece que a nadie le importa. Se presume estabilidad, se repite que “todo va mejor”, pero la realidad es que la gente sigue igual o peor. Las redes hierven con llamados a la revocación de mandato, no por ser mujer, sino por la falta de resultados.

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