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7 de febrero 2026

Dirección: Héctor Javier Mendoza Zubiate

¿Quién es el Mochaorejas? el secuestrador que marcó una época en México

Ciudad de México.– El nombre de Daniel Arizmendi López, conocido en todo el país como “El Mochaorejas”, quedó grabado en la memoria colectiva como uno de los secuestradores más violentos en la historia criminal de México.

Su brutal modus operandi y la ola de plagios que encabezó durante la década de los noventa obligaron a las autoridades a replantear sus estrategias de seguridad y persecución de este delito.

Arizmendi, nacido el 22 de noviembre de 1958 en Nezahualcóyotl, Estado de México, inició su vida delictiva con robos y delitos menores. Con el tiempo escaló hasta formar una estructura criminal dedicada al secuestro de empresarios, comerciantes y personas con capacidad económica, convirtiéndose en uno de los delincuentes más buscados del país.

La violencia extrema fue su sello distintivo. Para presionar a las familias de las víctimas a pagar el rescate, Arizmendi recurría a la mutilación: cortaba una oreja a los secuestrados y la enviaba como prueba de vida y advertencia. Esta práctica le valió el apodo de “El Mochaorejas”.

Las autoridades documentaron al menos 20 secuestros atribuidos a su banda, aunque se presume que la cifra podría ser mayor.
Tras varios operativos fallidos para capturarlo, el 17 de agosto de 1998 Daniel Arizmendi fue detenido en Cuernavaca, Morelos, por elementos de la entonces Policía Federal.

En la acción también fueron asegurados su esposa, sus hijos y su hermano Aurelio, así como otros integrantes de la organización criminal. En los domicilios cateados se localizaron armas de alto poder, dinero en efectivo y evidencia relacionada con diversos plagios.

Posteriormente, Arizmendi fue condenado a 40 años de prisión por secuestro, delincuencia organizada, portación de armas y lesiones gravísimas. Hasta hoy se dictó su libertad tras permanecer en un penal federal de máxima seguridad, desde donde ha intentado en múltiples ocasiones revertir su sentencia sin éxito.

El caso del “Mochaorejas” se convirtió en un parteaguas en la historia de la seguridad en México. Su peligrosidad, el nivel de violencia utilizado contra las víctimas y el impacto social de sus crímenes llevaron a la creación y fortalecimiento de unidades especiales antisecuestros, así como a reformas en materia penal.

A más de dos décadas de su captura, Daniel Arizmendi López sigue siendo uno de los personajes más emblemáticos del crimen organizado en México, cuya historia continúa generando interés por el profundo efecto que tuvo en la lucha contra el secuestro en el país.

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