Sin duda alguna, la presidenta Claudia Sheinbaum acaba de dar un verdadero y real batacazo; tomó una decisión de esas que sí cambian el rumbo de un país y no solo es demagogia de esa que los políticos traen como anillo al dedo. Esta información la anunció en su visita reciente, el sábado pasado, en la ciudad de Puebla.
¡La cuesta de enero ha sido abolida por decreto presidencial! Sí, leyó bien. La presidenta Claudia Sheinbaum, en su visita a Puebla el 26 de diciembre (la que se transmitió desde un set navideño con luces LED y un árbol de 15 metros hecho de botellas recicladas), anunció la medida más revolucionaria desde la expropiación petrolera: “A partir de 2026, la cuesta de enero queda eliminada. Punto. Nadie más va a sufrir ese mes maldito”.
¿Y cómo se va a lograr este milagro fiscal? Con un paquete de medidas tan generosas que parecen sacadas de un sueño colectivo después de comer demasiados romeritos:
Doble aguinaldo obligatorio y sin impuestos. No solo el aguinaldo de ley, que ya se pagó: el gobierno decretó un “aguinaldo extraordinario de solidaridad” equivalente a otro mes de salario, pagado directamente por la Secretaría de Hacienda la primera semana del mes de enero. Y lo mejor: exento de ISR, IVA y cualquier otro gravamen. “El trabajador se lleva el 100% a su bolsillo”, dijo la presidenta mientras repartía abrazos a los ahí presentes.
Gas LP, gasolina y luz subsidiados al 100% en enero. Una de las decisiones que más repercutirá de manera positiva en la sociedad es esta, ya que todo el mes de enero el subsidio será total. El cilindro de 20 kilos a 150 pesos (precio máximo regulado), la Magna a 12 pesos el litro (homologándola con la de EE. UU.) y la luz con tarifa 1F (la más baja), sin importar el consumo. “No queremos que las familias elijan entre calentar la comida o calentar la casa”, explicó Sheinbaum con el tono de quien acaba de inventar la calefacción.
Bono navideño universal de 10 mil pesos por familia. Toda familia mexicana con ingresos menores a 30 mil pesos mensuales recibirá un depósito directo de 10 mil pesos en enero. Sin trámites, sin filtros, sin “serás beneficiario si votas por nosotros”. Solo la CURP y listo. El depósito se hará a partir del 2 de enero para que nadie se quede sin su rosca de Reyes.
Y, por último: renta congelada por decreto. Los arrendadores no podrán aumentar la renta en 2026. Quien lo intente será sancionado con 500 UMAs y cárcel preventiva de oficio. “La vivienda es un derecho humano, no un negocio especulativo”, sentenció la mandataria.
Y para rematar: el presidente Trump, enterado del decreto, mandó un tuit de felicitación: “Gran trabajo de Claudia. México ya no será pobre”.
El SAT, por su parte, anunció que “por única ocasión” condonará todas las deudas menores a 100 mil pesos para que nadie empiece el año con adeudos fiscales.
¿Ven? Todo resuelto. La cuesta de enero ya es historia. El 2026 será el año de la prosperidad compartida, del bolsillo lleno y del “ya no hay pretexto para no ser feliz”.
Pero, como en todo buen 28 de diciembre, no podemos dejar de mencionar la icónica frase: “Inocente palomita que se dejó engañar…”, porque la inflación ya va en 5.8%, el gas LP subió 12% en noviembre, la luz viene con consumo navideño incluido, los colegios privados ya mandaron la inscripción de enero, la despensa se encareció 7% en diciembre y el bono de 10 mil pesos solo existe en esta columna.
Feliz Día de los Santos Inocentes, Juárez. Y que el 2026 traiga menos decretos y más realidad.
Porque la verdadera cuesta de enero no se elimina con un discurso… se sobrevive con lo que hay en la mesa.





