El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desató una ola de incertidumbre geopolítica tras declarar en una entrevista para la emisora WABC de Nueva York que fuerzas estadounidenses destruyeron una “gran instalación” vinculada al narcotráfico hace pocos días. Aunque el mandatario no precisó la ubicación exacta ni el método del ataque, sus palabras sugieren una posible incursión terrestre o aérea directa contra infraestructuras desde donde presuntamente operan redes criminales asociadas al gobierno de Nicolás Maduro.
“La hicimos volar por los aires. Los golpeamos muy duro“, afirmó Trump, alimentando las versiones sobre una escalada militar sin precedentes en la región que marcaría el inicio de la ofensiva terrestre contra cárteles en América Latina que el mandatario ha prometido recientemente en el marco de su política exterior de “presión máxima” al cierre de este 2025.
La falta de un comunicado oficial por parte del Pentágono o de la Casa Blanca, sumada al silencio del gobierno venezolano, ha incrementado las interrogantes sobre el alcance real de esta supuesta operación. Hasta el momento, las acciones de Washington se habían limitado a un bloqueo naval en el Caribe y la intercepción de buques petroleros, pero un ataque en territorio soberano representaría un punto de inflexión en la estabilidad del Indopacífico y el Atlántico Sur.
Mientras Nicolás Maduro denuncia estas acciones como intentos de desestabilización para apropiarse de los recursos petroleros del país, la comunidad internacional observa con cautela lo que podría ser un cambio radical en la estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos, elevando el riesgo de un conflicto regional de consecuencias imprevisibles para el inicio del 2026.





