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Ciudad Juárez, Chih. México
6 de febrero 2026

Dirección: Héctor Javier Mendoza Zubiate

Se cumplen 2 años de fuga masiva en el Cereso No. 3: 30 reos prófugos, 14 muertos en Juárez

Ciudad Juárez, Chih.– El primer día de 2023 marcó uno de los episodios más violentos y graves en la historia penitenciaria de Chihuahua. A las 07:00 horas del 1 de enero, un comando armado irrumpió en el Cereso Estatal No. 3, desatando un ataque que dejó 14 personas sin vida10 custodios y 4 internos— y permitió la fuga de 30 reclusos, varios de ellos considerados de alta peligrosidad.

De acuerdo con las investigaciones iniciales, al menos 20 agresores a bordo de camionetas blindadas ingresaron al penal bajo una estrategia calculada: atacar durante el relevo de guardias, uno de los momentos más vulnerables del sistema penitenciario. Los criminales abrieron fuego contra los custodios desde la entrada principal y avanzaron hacia la zona de control, facilitando la evasión de los internos.

El intercambio de disparos se prolongó varios minutos. Dentro del centro, algunos internos participaron en el motín para distraer a las autoridades y aumentar el caos. Las cámaras del penal registraron escenas de pánico mientras los responsables liberaban a los reos previamente identificados como objetivos del rescate.

“El Neto”, entre los fugados

Entre los 30 prófugos escapó Ernesto Piñón de la Cruz, alias “El Neto”, líder del grupo delictivo Los Mexicles, detenido originalmente por secuestro y homicidio. Su salida del penal generó alerta nacional debido a su historial criminal y al poder operativo de su organización.

Días después, el 5 de enero de 2023, “El Neto” fue ubicado por fuerzas estatales y murió en un enfrentamiento armado en la colonia Aztecas, al sur de Ciudad Juárez. Viajaba en un vehículo blindado y portaba armas de alto calibre.

Aun con su abatimiento y la recaptura de varios implicados, al menos una decena de reclusos permaneció prófuga durante semanas posteriores.

El saldo mortal dentro y fuera del penal hizo evidente una serie de fallas estructurales en el sistema penitenciario: falta de personal, protocolos rebasados y presuntos actos de corrupción que habrían permitido al grupo criminal operar con libertad dentro del Cereso 3.

Tras el ataque, elementos de la Fiscalía General del Estado (FGE) y de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) documentaron celdas con televisores, alcohol, drogas, dinero en efectivo, listas de cobro y habitaciones adaptadas con lujos utilizados por internos de alto nivel.

La dirección del penal fue removida horas después, dando paso a una investigación administrativa y penal por omisiones y presunto contubernio de custodios con grupos criminales.

El megaoperativo: retenes, cateos y supervisión federal

La fuga generó un despliegue de seguridad sin precedentes en la región fronteriza. Participaron:

  • Ejército Mexicano
  • Guardia Nacional
  • Secretaría de Marina
  • Policía Estatal de Chihuahua
  • Agencia Estatal de Investigación
  • FBI y CBP en labores de intercambio de información del lado estadounidense

Retenes fueron instalados en la carretera Panamericana, en accesos a Nuevo México y Texas, así como en zonas serranas donde operan células delictivas vinculadas a los Mexicles.

El Gobierno del Estado calificó el ataque como “un acto de terrorismo criminal” y anunció una reestructuración completa del sistema penitenciario. Se ordenaron:

  • Traslados urgentes de reos de alta peligrosidad a penales federales.
  • Auditorías a mandos penitenciarios.
  • Refuerzo militar permanente en centros de reclusión estatales.
  • Inversión extraordinaria para infraestructura, torres de vigilancia y sistemas de monitoreo.

Más de 300 elementos de fuerzas federales permanecieron desplegados en el penal durante semanas.

La fuga provocó temor entre los habitantes de Ciudad Juárez, quienes enfrentaban ya episodios recientes de violencia extrema. Comercios del sur y poniente cerraron temprano ese día; escuelas de nivel básico suspendieron sus cursos durante dos jornadas y organizaciones civiles denunciaron la vulnerabilidad del sistema judicial.

Analistas de seguridad coincidieron en que el ataque al Cereso 3 representó un desafío directo al Estado y un ejemplo del nivel de organización y armamento de los grupos criminales que operan en la frontera.


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