El gobierno de Camboya acusó formalmente este viernes 2 de enero de 2026 a las fuerzas militares de Tailandia de ocupar ilegalmente el pueblo fronterizo de Chouk Chey y “anexar” zonas disputadas mediante el uso de la fuerza. Según el ministro de Información camboyano, Neth Pheaktra, el ejército tailandés violó el cese al fuego pactado el pasado 27 de diciembre al desplegar alambre de púas, instalar contenedores y colocar banderas nacionales en territorios que Phnom Penh reclama como propios.
Esta nueva escalada ocurre tras un violento diciembre que dejó decenas de muertos y el desplazamiento de casi un millón de personas, reabriendo una herida histórica derivada de la delimitación fronteriza de 800 kilómetros heredada de la época colonial francesa, la cual ha sido motivo de enfrentamientos armados intermitentes durante décadas.
Por parte, el ejército de Tailandia negó categóricamente las acusaciones de invasión, asegurando que sus tropas se encuentran en zonas que siempre han pertenecido a su soberanía y que solo han sido “recuperadas” tras la incursión previa de colonos y soldados camboyanos. El conflicto, que tiene puntos críticos como los alrededores del templo de Preah Vihear, mantiene en vilo al sudeste asiático debido al riesgo de que los choques se extiendan nuevamente a todas las provincias limítrofes.
Ante la desconfianza mutua y la interpretación unilateral de los mapas antiguos, organismos internacionales han hecho un llamado urgente al diálogo multilateral para evitar que este foco de tensión desestabilice las rutas comerciales y la seguridad regional en este arranque de año, mientras miles de civiles permanecen en refugios temporales temiendo el reinicio de las hostilidades.





