Emmanuel Macron, Keir Starmer y Volodimir Zelenski formalizaron este martes 6 de enero de 2026 una declaración de intenciones para el despliegue de una fuerza multinacional que actúe como garantía de seguridad tras un eventual alto el fuego con Rusia. Desde París, el presidente francés subrayó que esta iniciativa busca establecer “garantías robustas” que impidan que cualquier acuerdo de paz sea interpretado como una rendición o que permita a Moscú rearmarse para futuras agresiones.
El plan incluye una “convergencia operativa” que ya cuenta con el visto bueno de Estados Unidos, representado en las mesas de negociación por el enviado Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes señalaron avances significativos en la definición de compromisos territoriales críticos para finalizar el conflicto que se intensificó durante 2025.
Por su parte, el primer ministro británico Keir Starmer anunció que el Reino Unido y Francia establecerán centros militares e instalaciones protegidas para equipo defensivo en territorio ucraniano una vez que cesen las hostilidades. El canciller alemán, Friedrich Merz, también se sumó a la propuesta sugiriendo que las fuerzas de su país podrían participar en las labores de monitoreo del alto el fuego, aunque operando desde naciones vecinas para mantener el equilibrio diplomático.
A pesar del optimismo de los aliados occidentales sobre la estructura de seguridad post-conflicto, Starmer advirtió que la viabilidad de este acuerdo depende enteramente de que Vladimir Putin demuestre una voluntad real de paz, algo que hasta el momento no se ha reflejado en el terreno de combate donde miles de civiles continúan siendo evacuados de las zonas de mayor riesgo.





