Medea Benjamin, cofundadora de la organización feminista CodePink, interrumpió este martes 6 de enero de 2026 la sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA) para denunciar que la operación militar en Caracas fue un “robo imperialista” motivado por el petróleo. Mientras el embajador estadounidense Leandro Rizzuto defendía la captura de Nicolás Maduro como una “acción de aplicación de la ley contra el crimen organizado“, la activista levantó un cartel con la consigna “¡Manos fuera de Venezuela!”, provocando que la sesión fuera suspendida durante cinco minutos por el presidente del Consejo Permanente, Luis Vargas.
Benjamin sostuvo que la intervención de Washington no busca restaurar la democracia, sino asegurar el control sobre la mayor reserva de crudo del mundo, justo después de que el presidente Donald Trump anunciara que EE. UU. gestionará la venta de hasta 50 millones de barriles venezolanos para beneficio mutuo.
Las reacciones de los países latinoamericanos durante la sesión reflejaron una profunda división hemisférica, con los representantes de Colombia, Brasil, Chile y México calificando la captura de Maduro como una “afrenta gravísima a la soberanía” y una violación flagrante del Derecho Internacional. Alejandro Encinas, embajador de México, advirtió que los cambios de régimen impulsados por actores externos históricamente solo han agudizado los conflictos en la región, mientras que el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, ofreció mediación para una transición democrática ante lo que llamó una “represión política intolerable“.
Por su parte, el presidente Trump desestimó las críticas desde Washington, asegurando ante legisladores republicanos que las protestas contra su administración son financiadas por intereses externos y reafirmando que las petroleras estadounidenses participarán activamente en la reconstrucción de la infraestructura energética venezolana.





