Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, aseguró este miércoles 7 de enero de 2026 que la administración Trump no está improvisando en Venezuela, sino que ejecuta una estrategia diseñada para garantizar la estabilidad regional. Tras una sesión clasificada en el Capitolio, Rubio detalló que el plan consta de tres fases: estabilización, recuperación y transición.
El primer paso se centra en una “cuarentena” operativa que incluye la venta de hasta 50 millones de barriles de crudo previamente sancionados, cuyo dinero será manejado directamente por Washington bajo el argumento de que debe beneficiar al pueblo venezolano y no a la corrupción. El secretario subrayó que las fuerzas estadounidenses ya han comenzado a incautar buques petroleros adicionales para asegurar este control financiero.
Respecto a la segunda fase, Rubio explicó que la “recuperación” implica restaurar el acceso de empresas occidentales al mercado venezolano bajo condiciones que Washington considera “justas“, mientras se inicia un proceso de reconciliación nacional que incluiría amnistías para opositores. La tercera etapa, la transición hacia un nuevo gobierno, sigue siendo la más ambigua, pues aunque el secretario de Defensa, Pete Hegseth, acompañó el anuncio, no se ofrecieron detalles sobre fechas para elecciones.
Mientras tanto, legisladores demócratas como Chris Murphy calificaron el plan como una “locura demencial“, acusando al gobierno de Trump de “robar petróleo a punta de pistola” para microgestionar un país soberano, señalando que la falta de transparencia en las audiencias públicas oculta lo que consideran una apropiación ilegal de recursos extranjeros.





