La caballada mayor del gobierno estatal se dejĂł venir a Cd. Juárez: la gobernadora Maru Campos, el fiscal general CĂ©sar Jáuregui, el secretario de Seguridad Gilberto Loya y un desfile de mandos militares que parece sacado de una pelĂcula de acciĂłn de bajo presupuesto.
Se reunieron para “ajustar la estrategia contra la violencia”, con mesas de trabajo que suenan a más operativos, más coordinaciĂłn y más inteligencia. Todo muy bonito en el boletĂn oficial, pero en Juárez sabemos que las estrategias se ajustan como jeans viejos: aprietan, pero no resuelven el fondo.
Mientras la gobernadora presume “resultados positivos” a nivel estatal, aquà la ciudad sigue contando balazos en el suroriente y extorsiones en los mercados. ¿Ajuste real o foto de familia? En una frontera donde la violencia no respeta horarios ni reuniones, ojalá sea lo primero. Porque, si no, seguiremos en el mismo ciclo: llega la cúpula, ajusta papeles y se va, dejando el polvo para los que nos quedamos.
Y mientras la seguridad se “ajusta”, la UACJ se puso las pilas y lanzĂł un salvavidas de conocimiento. Hizo la tarea que los gobernantes evaden: un estudio serio sobre por quĂ© Juárez es un embotellamiento eterno. La academia ya puso los puntos sobre las Ăes: un parque vehicular desbordado, un transporte pĂşblico fantasma y una ciudad que creciĂł como mancha de aceite, sin control.
La pregunta para quienes despachan en la Presidencia Municipal y en Pueblito Mexicano es directa: ¿van a leer el estudio o lo van a usar para nivelar alguna mesa coja? Porque tener información y no hacer nada es, básicamente, el deporte favorito de nuestra burocracia. Spoiler: armen la paciencia, que los semáforos no se van a arreglar con buenos deseos.
Pero la joya de la corona es el drama que se vive en las filas del partido guinda. A Cruz Pérez Cuéllar se le acaba de activar el “Plan C” —y no es el de la Constitución, sino el de la Crisis—. La dirigencia nacional ya soltó el bombazo: habrá alianza Morena-PT-Verde en 2027. Es decir, no hay puerta trasera para salir a competir contra la “favorita”.
Y es bien sabido que la omnipresente Andrea Chávez le saca ventaja en las encuestas internas rumbo a la gubernatura de 2027. A ella se le acomodan los mantras, camina con el viento a favor y con la bendiciĂłn del centro, mientras el alcalde juarense ve cĂłmo su “Plan B” —ese de brincar al Verde o al PT si las cosas se ponĂan feas— se desmoronĂł más rápido que un bache en temporada de lluvias.
La desesperaciĂłn de Cruz es tan evidente que ya se siente en el ambiente. Si no puede ser el candidato natural y ya no tiene aliados externos para dar el salto, Âżpor dĂłnde va a correr el alcalde? ÂżSe conformará con las sobras de la mesa o intentará una acrobacia polĂtica que ni el Cirque du Soleil se atreverĂa a ejecutar?
La carrera rumbo a 2027 se puso color de hormiga y, mientras unos se miden el traje de gala, otros buscan cĂłmo no quedarse fuera de la foto. Lo cierto es que, en Juárez, entre cumbres de seguridad que no aseguran nada —pero dicen mucho—, tráfico que no avanza y polĂticos que no encuentran su lugar, lo Ăşnico que se mueve con paso firme es la incertidumbre.
Hagan sus apuestas: el “Plan C” de la desesperación apenas comienza.





