H. Cd. de Chihuahua.- Tras la captura de Ismael “El Mayo” Zambada GarcĂa y JoaquĂn “El Chapo” Guzmán LĂłpez en julio de 2024 en Estados Unidos, Sinaloa ha enfrentado una escalada de violencia entre las facciones del Cártel de Sinaloa, principalmente “Los Chapitos” y “La Mayiza”. El conflicto desatĂł enfrentamientos abiertos en Culiacán y otras zonas, obligando al Estado mexicano a implementar un despliegue masivo de fuerzas federales.
Pese a la presencia constante de la SecretarĂa de la Defensa Nacional, Guardia Nacional y SecretarĂa de Marina, los resultados operativos han sido limitados. Entre 2024 y 2025, los homicidios dolosos aumentaron 67%, superando los niveles de violencia registrados desde la guerra contra los Beltrán Leyva. En el mismo periodo, los colectivos de bĂşsqueda denunciaron más de 3,100 desapariciones, de las cuales 72% permanecen sin resolver.
El despliegue federal ha contado con la llegada de más de 10,450 efectivos hasta mediados de 2025, cifra que, según analistas, no refleja la fuerza real en el terreno debido a la rotación constante de personal. Esta estrategia de relevos busca evitar la cooptación por grupos criminales, pero también limita la continuidad de la inteligencia local.
Además de los homicidios y desapariciones, los delitos patrimoniales, especialmente el robo de vehĂculos, se han intensificado y se utilizan como herramientas logĂsticas en la guerra entre cárteles. Aunque la recuperaciĂłn de vehĂculos alcanza casi 60%, la percepciĂłn de inseguridad en la poblaciĂłn llegĂł a 89.7% durante el primer trimestre de 2025.
Analistas coinciden en que, si bien la presencia federal ha evitado un colapso total institucional, no ha logrado desarticular las estructuras criminales ni reducir la violencia a niveles aceptables. Las tácticas de los cárteles se mantienen a la ofensiva, eligiendo el momento y lugar de los ataques, mientras las fuerzas federales reaccionan más que actúan, consolidando un conflicto persistente que amenaza la estabilidad de la región. (En Blanco y Negro)




