H. Cd. de Chihuahua.- Autoridades iraníes amplían castigos contra manifestantes y civiles.
La represión de las autoridades iraníes tras las recientes protestas ha escalado con detenciones masivas, confiscación de bienes y persecución a quienes auxiliaron a manifestantes heridos. Organizaciones de derechos humanos estiman hasta 40 mil detenidos, muchos obligados a realizar confesiones televisadas. Entre los arrestados figuran médicos y personal sanitario, algunos capturados en sus domicilios y actualmente en paradero desconocido.
La ofensiva también se ha extendido a empresarios, figuras públicas y medios de comunicación. Destaca el caso de un empresario de cafeterías detenido tras cerrar sus locales en apoyo a las protestas, así como la clausura del diario reformista Ham Mihan. El fiscal general ordenó acciones contra quienes considere “terroristas o simpatizantes”, incluyendo la posible incautación de activos.
Familias de víctimas reportan vigilancia, restricciones para funerales y presiones para guardar silencio. A pesar del contexto, persisten actos simbólicos de resistencia, como boicots estudiantiles y ceremonias que transforman el luto en protesta cultural. Aunque el gobierno reconoce alrededor de 3 mil muertes, activistas sostienen que la cifra real podría ser mayor y describen la situación como un castigo colectivo.




