El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) de Argentina confirmó este martes 24 de febrero de 2026 la detección de un foco de influenza aviar altamente patógena (IAAP) cepa H5 en un establecimiento comercial de la localidad de Ranchos, provincia de Buenos Aires.
Ante el hallazgo, las autoridades activaron de inmediato el plan de contingencia que incluye la interdicción del predio, el sacrificio sanitario de las aves y la suspensión temporal de las exportaciones de productos avícolas hacia destinos que exigen el estatus de país libre de la enfermedad.
Esta medida busca contener la propagación del virus y proteger la integridad del sistema productivo nacional, mientras se notifica formalmente a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) para iniciar el periodo de 28 días necesarios para recuperar la condición sanitaria internacional.
El cierre de mercados impacta significativamente al sector exportador argentino, que proyecta pérdidas millonarias tras un periodo de recuperación en las ventas a destinos clave como China, la Unión Europea, Chile y Arabia Saudita. Representantes del sector y sindicatos de la carne han manifestado su preocupación, advirtiendo que una interrupción prolongada de los envíos podría derivar en despidos masivos y el cierre de plantas procesadoras durante el mes de marzo.
No obstante, el Senasa garantizó que el suministro para el mercado interno se mantendrá sin alteraciones, subrayando que la influenza aviar no se transmite a los seres humanos a través del consumo de carne de pollo o huevos, por lo que no existe riesgo para los consumidores locales.
De manera paralela, el Gobierno de Uruguay decretó la emergencia sanitaria en todo su territorio tras confirmar la presencia del virus H5 en fauna silvestre en los departamentos de Canelones, Maldonado y Rocha. El hallazgo inicial se produjo en un cisne coscoroba en la zona de la Laguna Garzón, lo que activó protocolos de vigilancia epidemiológica en 64 predios cercanos para evitar que el virus alcance a las granjas comerciales.
Las autoridades uruguayas han prohibido la movilidad de aves de corral y la realización de ferias o exposiciones avícolas, instando a los productores a extremar las medidas de bioseguridad, como el uso de mallas antipájaros y la desinfección rigurosa de insumos y vehículos.
La situación regional ha puesto en máxima alerta a países vecinos como Paraguay, mientras los servicios sanitarios del Cono Sur refuerzan los controles en zonas fronterizas y humedales para monitorear el comportamiento de las aves migratorias, principales vectores del virus.
En Argentina, se han establecido zonas de vigilancia de hasta siete kilómetros alrededor del foco detectado en Ranchos para realizar rastrillajes preventivos. Las autoridades de ambos países reiteran el llamado a la población para no manipular aves muertas o con signos de enfermedad y reportar cualquier caso sospechoso de manera inmediata a los canales oficiales de sanidad animal para mitigar el impacto de este nuevo brote transfronterizo.




