El Palacio Real de Noruega confirmó este martes la hospitalización del rey Harald V, de 89 años, en la isla española de Tenerife debido a una infección y deshidratación. El monarca, considerado el soberano más longevo de Europa, se encontraba disfrutando de sus vacaciones de invierno en las Islas Canarias junto a la reina Sonia cuando su estado de salud decayó, obligando a su ingreso en el Hospital Universitario Hospiten Sur. Aunque la casa real calificó su estado como satisfactorio dadas las circunstancias, el médico personal del rey ha viajado desde Oslo para coordinar su atención con los servicios médicos españoles, mientras se espera un parte oficial detallado para este miércoles.
Este incidente de salud ocurre exactamente dos años después de que el monarca sufriera complicaciones similares en Malasia, donde le fue implantado un marcapasos. A pesar de su fragilidad física, Harald V ha reiterado sistemáticamente su negativa a abdicar, amparándose en el juramento de por vida que prestó ante el Parlamento noruego al acceder al trono en 1991. Sin embargo, su hospitalización en territorio extranjero añade una carga de incertidumbre sobre la continuidad de sus funciones, en un momento en que el príncipe heredero Haakon debe asumir nuevamente las tareas de regencia ante la ausencia de su padre.
La estabilidad institucional de la Corona noruega atraviesa su momento más crítico, impactada por la revelación de documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos que vinculan a la princesa Mette-Marit con el círculo de Jeffrey Epstein. A este escándalo diplomático se suma el proceso judicial contra Marius Borg Høiby, hijo mayor de la princesa, quien enfrenta 38 cargos criminales que incluyen violaciones y agresiones sexuales. Estas controversias han provocado que el apoyo a la monarquía se desplome al 60 por ciento, la cifra más baja registrada por la emisora pública NRK, reflejando un desgaste sin precedentes en la confianza ciudadana hacia la institución.
Pese al turbulento panorama familiar, la figura individual de Harald V se mantiene como el único pilar de cohesión para el país, conservando una popularidad personal casi unánime de 9.2 sobre 10. Mientras la justicia noruega avanza en los juicios que involucran a miembros de su entorno cercano, la atención internacional se centra en la recuperación del soberano en Tenerife. La evolución de su salud en los próximos días será determinante no solo para su bienestar personal, sino para definir si la casa real podrá sortear las crecientes presiones que exigen una renovación en el liderazgo ante la acumulación de escándalos judiciales y éticos.




