La Jefa de Gobierno, Clara Brugada, sentenció que la Ciudad de México mantiene condiciones inquebrantables para recibir a Shakira el próximo 1 de marzo, ignorando la atmósfera de incertidumbre que impera en el país tras la caída de “El Mencho”. Pese a los disturbios registrados en otras entidades federativas, la mandataria capitalina garantizó que la administración local no dará marcha atrás al evento masivo programado en la Plaza de la Constitución. El anuncio oficial busca disipar cualquier duda sobre la viabilidad del espectáculo, posicionándolo como uno de los hitos culturales más importantes en la historia reciente de la capital, bajo una estricta vigilancia institucional que operará mediante mesas de trabajo permanentes hasta el día del evento.
Para blindar la integridad de los asistentes ante la masiva afluencia que se anticipa, el gobierno desplegará un operativo sin precedentes compuesto por 6 mil 500 trabajadores de diversas dependencias. El plan de acción contempla un cerco de movilidad que iniciará desde temprana hora y se extenderá hasta la madrugada del lunes 2 de marzo, obligando al Sistema de Transporte Colectivo Metro a ampliar su servicio en las líneas 1, 2 y 9 hasta la una de la mañana. Esta logística de alto impacto pretende neutralizar cualquier riesgo derivado de la saturación del primer cuadro de la ciudad, asegurando un desalojo ordenado y seguro para los miles de fanáticos que se darán cita para ver a la artista barranquillera.
La estrategia para fragmentar las multitudes y evitar colapsos peligrosos en la plancha central incluye la instalación de 24 zonas de transmisión con pantallas gigantes y audio de alta fidelidad en avenidas estratégicas como 20 de Noviembre, Pino Suárez y 5 de Mayo. Argel Gómez Concheiro, subsecretario de Grandes Festivales, detalló que espacios emblemáticos como el Monumento a la Revolución y la Alameda Central funcionarán como sedes alternas para despresurizar el Zócalo, contando con módulos de salud, atención ciudadana y Locatel. Esta infraestructura busca ofrecer opciones seguras para las familias, permitiendo que el impacto del concierto se distribuya a lo largo de los principales corredores del Centro Histórico de manera controlada.
Bajo una política de cero tolerancia a riesgos, la administración local prohibió estrictamente el ingreso con objetos punzocortantes, envases de vidrio, alcohol o bultos voluminosos, advirtiendo que la seguridad es una responsabilidad compartida. Se ha hecho un llamado enfático para que las familias con menores de edad eviten la zona de mayor densidad en la plancha del Zócalo y opten por los espacios periféricos acondicionados para una visibilidad óptima y mayor comodidad. Con estas medidas, Clara Brugada busca reafirmar el control de la capital y el éxito de una jornada que pondrá a prueba la capacidad de respuesta del gobierno local ante eventos de magnitud internacional en medio de un contexto de alta tensión nacional.




