La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció la creación de mesas de trabajo interinstitucionales para diseñar un esquema de apoyo emergente ante la caída del precio internacional del maíz. Actualmente, el valor del grano se ubica por debajo de los 4,500 pesos por tonelada en la Bolsa de Chicago, lo que afecta severamente la rentabilidad de los agricultores nacionales. Esta iniciativa busca proteger especialmente a los productores de Sinaloa y el Bajío, regiones estratégicas donde la volatilidad del mercado global impacta directamente en la economía local y la sostenibilidad de las cosechas.
El plan consiste en un esfuerzo tripartito que involucra al Gobierno federal, administraciones estatales y grandes empresas compradoras como Gruma y Minsa. El objetivo central es establecer mecanismos de comercialización que garanticen un precio justo al productor, permitiendo cubrir los costos de producción y asegurar un margen de ganancia razonable. Durante su conferencia en Mazatlán, la mandataria subrayó que se busca evitar que las fluctuaciones externas se traduzcan en pérdidas para las familias del campo, fortaleciendo así la soberanía alimentaria del país.
Como parte de esta estrategia integral, el Gobierno federal negocia con proveedores de semillas y fertilizantes para ofrecer insumos a precios preferenciales que ayuden a reducir los gastos operativos de las parcelas. Además, se reforzará el acceso a financiamiento mediante el programa Cosechando Soberanía, el cual otorgará créditos blandos con tasas de interés bajas para capital de trabajo y modernización tecnológica. Estas medidas pretenden equilibrar las variables de costo y venta, blindando al sector agrícola frente a escenarios de baja demanda o sobreproducción mundial.
La intervención gubernamental resulta crucial para estados como Sinaloa, principal productor de maíz blanco híbrido, donde la caída de los precios internacionales genera efectos en cadena sobre el empleo y las cadenas de suministro.
En la región del Bajío, la situación también es prioritaria debido a la alta demanda del grano para la industria de harinas y alimentos balanceados. Con estas acciones, la administración de Sheinbaum reafirma su compromiso de reducir la dependencia externa y garantizar que el campo mexicano siga siendo un motor de estabilidad económica y seguridad para la nación.




