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9 de marzo 2026
4:44 pm

Dirección: Héctor Javier Mendoza Zubiate

Científicas de la UNAM desarrollan biosensor de bajo costo para detección temprana de VPH

En un avance histórico para la salud pública en México, un equipo interdisciplinario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), liderado por la Dra. Tatiana Fiordelisio, presentó este 8 de marzo de 2026 un biosensor molecular diseñado para detectar el Virus del Papiloma Humano (VPH) de manera rápida, económica y menos invasiva. El proyecto, desarrollado en el Laboratorio Nacional de Soluciones Biomiméticas para Diagnóstico y Terapia (LaNSBioDyT), es el resultado de una década de investigación y busca reducir drásticamente las muertes por cáncer cervicouterino al eliminar las barreras sociales y económicas que impiden el diagnóstico oportuno.

Innovación tecnológica y funcionamiento

El dispositivo utiliza una técnica de detección molecular que permite identificar 10 genotipos de alto riesgo, con especial énfasis en las cepas 16 y 18, responsables de la mayoría de los casos de cáncer. A diferencia del Papanicolaou tradicional, este sistema permite la autotoma, lo que reduce el estigma y la incomodidad asociados con las revisiones ginecológicas en entornos clínicos.

El proceso se divide en tres pasos sencillos:

  • Muestra: Se recolecta mediante un cepillo suave similar a un hisopo.
  • Procesamiento: La muestra se coloca en un tubo con reactivos específicos que activan una reacción molecular.
  • Resultado: En tan solo 30 minutos, el biosensor arroja un resultado visual mediante indicadores de color; un tono específico alerta sobre la presencia de cepas de alto riesgo, mientras que otro señala variantes de bajo impacto.

Impacto social y validación regulatoria

La Dra. Fiordelisio destacó que el diseño del biosensor fue pensado desde una perspectiva de género, buscando una herramienta que sea “compatible con las necesidades de las mujeres”. Al permitir la toma de muestra en la privacidad del hogar o en centros comunitarios sin necesidad de personal altamente especializado, se abre la puerta para que poblaciones vulnerables o con limitaciones de acceso a la salud puedan monitorear su estado de forma constante.

Actualmente, el equipo de más de 60 profesionales ya cuenta con la patente del desarrollo y se encuentra en la fase final de recopilación de datos para someter la prueba ante organismos reguladores como la COFEPRIS en México, la FDA en Estados Unidos y las autoridades sanitarias de la Unión Europea. De obtener las aprobaciones necesarias, este biosensor podría integrarse a los programas nacionales de cribado, ofreciendo una alternativa tecnológica soberana y de alta precisión.

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