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18 de marzo 2026
10:53 pm

Dirección: Héctor Javier Mendoza Zubiate

Acusan a César Chávez de abuso sexual; Dolores Huerta rompe décadas de silencio

H. Cd. de Chihuahua, Chih.— En una revelación que ha sacudido los cimientos del movimiento sindical en Estados Unidos, la histórica activista Dolores Huerta confesó haber sido víctima de abuso sexual por parte de César Chávez, cofundador de la United Farm Workers. A sus 96 años, la líder campesina rompió un silencio de seis décadas al revelar que los ataques ocurrieron durante los inicios de su lucha social en 1962 y que, producto de esas agresiones no consensuadas, procreó dos hijos que mantuvo en secreto para no perjudicar la imagen pública del movimiento.

El testimonio de Huerta coincide con una investigación periodística de The New York Times y el Los Angeles Times, que señala a Chávez por presuntos abusos cometidos contra al menos dos menores de edad durante las décadas de 1960 y 1970. El reporte recoge declaraciones de mujeres que aseguran haber sido víctimas del líder sindical cuando eran niñas, señalando que el temor a dañar la causa de los trabajadores agrícolas y la figura mesiánica de Chávez impidió que las denuncias salieran a la luz de manera oportuna en aquel entonces.

Las repercusiones de estas acusaciones han sido inmediatas en estados como Texas y Arizona, donde diversas organizaciones campesinas determinaron la cancelación de marchas y homenajes programados en honor al dirigente. Por su parte, el sindicato de trabajadores agrícolas emitió un comunicado deslindándose de las conductas personales de su fundador, aclarando que las acciones de Chávez no representan los valores éticos de la organización ni los logros colectivos alcanzados por miles de familias campesinas a lo largo de los años.

Dolores Huerta enfatizó que, aunque hoy se reconoce como una sobreviviente de violencia y dominación, los avances permanentes en los derechos de los trabajadores son mayores que cualquier individuo. No obstante, el legado de César Chávez, cuya figura decora escuelas, parques y calles en toda la Unión Americana, queda bajo un profundo escrutinio público. El testimonio de la activista marca un punto de inflexión en la narrativa del sindicalismo chicano, abriendo un complejo debate sobre la memoria histórica y la justicia para las víctimas de abuso en espacios de poder.

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