H. Cd. de Chihuahua.- Solo 1 de cada 10 mexicanos tiene acceso fácil a comida saludable.
En México, alimentarse de forma saludable no es una decisión sencilla para la mayoría de la población, sino una condición determinada por el entorno. Un análisis de la Universidad Iberoamericana revela que solo uno de cada diez mexicanos vive en zonas donde es fácil acceder a alimentos nutritivos, lo que evidencia una desigualdad estructural ligada al lugar donde se habita.
El estudio, elaborado por el académico Juan Manuel Núñez, destaca que los llamados entornos alimentarios —donde se compra, prepara y consume la comida— influyen directamente en la dieta diaria. Factores como el precio, la cercanía de los productos frescos y el tiempo disponible para cocinar condicionan las decisiones, dejando en segundo plano la idea de que la alimentación depende únicamente de la voluntad individual.
En colonias de menores ingresos, predominan alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas y opciones rápidas de bajo costo, mientras que frutas y verduras suelen ser menos accesibles. Esta desigualdad impacta directamente en la salud, con un aumento de enfermedades como la obesidad y la diabetes. Expertos coinciden en que mejorar la alimentación en el país requiere transformar estos entornos, para que comer bien deje de ser un privilegio y se convierta en un derecho. (En Blanco y Negro).




