El suspirante MARCO BONILLA anduvo por la región de OJINAGA, por supuesto haciendo presencia política para lograr que sus eventuales aspiraciones a convertirse en el candidato del PAN a la gubernatura de Chihuahua atraigan los reflectores para su proyecto; se juntó con importantes políticos de la región como ARMANDO VALENZUELA COLOMO, DARÍO MACHUCA, SÁNCHEZ, etcétera.
Este asunto parecería tener una importancia pasajera en una población con un número de electores más bien reducido; son alrededor de 22,000 votantes, pero eso no es óbice para que revista importancia Ojinaga y su región conformada por los municipios de Coyame y Manuel Benavides, poblaciones dedicadas a la importación y exportación de mercaderías por el puerto fronterizo con Presidio, Texas, pero cuya principal actividad es comercial. Está enfocada a lo que todavía tiene de rescatable el agro chihuahuense en la confluencia del río Conchos con el Río Bravo, algo de turismo con el cañón del Pegüis o las grutas; pero fuera de ahí no ha despuntado esa frontera como una zona industrial, no obstante que tiene una de las aduanas más preparadas y tecnificadas de los últimos tiempos, inaugurada por el entonces presidente ENRIQUE PEÑA NIETO, pero que no tiene la relevancia que debería porque su ruta de interconexión carretera es bastante problemática por la presencia de grupos delictivos. Estos últimos, desde los años 80, han tenido control de actividades económicas, atemorizando a las poblaciones, primero con la formación del Cártel de Juárez como una falange del Cártel de Guadalajara y en los últimos años en una confrontación por el territorio entre el Cártel de Juárez y el Cártel de Sinaloa, pero eso es cuestión aparte.
Pero fuera del diagnóstico económico y de seguridad, lo relevante es que anduvo por ahí MARCO BONILLA desarrollando discursos de presencia territorial, logró reunir a importantes políticos priistas y panistas de Coyame, Manuel Benavides, San Pedro y hasta del Placer de Guadalupe. La importancia radica en que desde los años 70 existen marcadas diferencias entre priistas y panistas, incluso con hechos violentos, por lo que resulta significativo el mensaje que BONILLA fue a dejar: voy, en su caso, en alianza.
El Partido Acción Nacional, por voz de su dirigente JORGE ROMERO, estableció hace unos días que no querían ir en alianza, mucho menos con el PRI, y este último, por su lado, en un discurso al estilo ALEJANDRO “ALITO” MORENO, aseguró que no necesitan alianzas.
Estas posturas de los dirigentes nacionales del PRI y PAN limitan a los aspirantes a convertirse en candidatos en los 17 estados donde habrá elección de gobernador en 2027, obligándolos a competir únicamente con su partido.
El punto interesante es que en Ojinaga MARCO BONILLA logró reunir a actores que durante décadas mantuvieron confrontaciones profundas. Su postura rompe con la línea nacional y apuesta por una alianza rumbo a 2027, buscando fortalecer un bloque competitivo frente a MORENA.
El mensaje político es claro: plantea una ruta distinta que podría influir en la percepción ciudadana, especialmente en un estado donde ya existe antecedente de alianza en la elección de 2021 con MARU CAMPOS.





