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Ciudad Juárez, Chih. México
5 de abril 2026
10:24 am

Dirección: Héctor Javier Mendoza Zubiate

DE LA TORRE CENTINELA AL PAN

Si queremos analizar específicamente el caso de GILBERTO LOYA y el PAN, tendríamos que hacer una abstracción de la función que el secretario de Seguridad Pública del Estado de Chihuahua desarrolla. Indudablemente, las expectativas que se formaron con su nombramiento al inicio de la gestión de MARU CAMPOS fueron muy altas, por ser un policía de carrera, entrenado por organismos internacionales, sobre todo norteamericanos, con un perfil profesional y bastante arrojado.

Concentrado en su trabajo, logró importantes aportaciones federales y seguramente internacionales para consolidar una inversión como la de la Torre Centinela en Ciudad Juárez, que pretende ser inaugurada este 20 de abril y que, si funciona, será un paradigma para el control visual de las calles del estado de Chihuahua y de algunas zonas serranas. Difícilmente, solo con eso logrará abatirse la inseguridad en la que el estado ha vivido los últimos 20 años, debido a factores como el narcotráfico, el crimen organizado, el tráfico de personas y el contrabando de mercancías.

Pero tenemos que abstraernos de esto si queremos analizar las aspiraciones políticas que mantienen a GILBERTO LOYA en el tablero el día de hoy.

Este sábado, el llamado “capitán centinela”, como se le denomina en los corrillos políticos, declaró que la ciudadanía y el panismo deberían ponderar los resultados que hubiera tenido él frente a los del principal contendiente, MARCO BONILLA, uno como alcalde y el otro como secretario de Seguridad Pública.

La lectura de GIL LOYA es equivocada. Sobredimensiona su trabajo y se coloca en una posición complicada para una medición real. El estado de Chihuahua sigue siendo foco de atención en delitos de alto impacto, por lo que los avances han sido parciales. Competir contra un alcalde como MARCO BONILLA eleva el nivel de exigencia, ya que sus funciones implican cercanía directa con la comunidad.

Además, Chihuahua capital representa un electorado con tendencia histórica hacia el PAN, lo que responde a procesos acumulados de gobernanza, no solo a una gestión en particular, sino también al antecedente de MARU CAMPOS.

Por otro lado, la dirigencia nacional del PAN abrió la posibilidad a candidaturas, lo que amplía el número de aspirantes. Pensar que la contienda se reducirá a dos perfiles resulta limitado.

Circulan versiones sobre un supuesto impulso de la gobernadora hacia GILBERTO LOYA, pero una lectura más precisa indica que se trata de dinámicas internas del partido. Es más probable que se permita el crecimiento de perfiles como LOYA, DANIELA ÁLVAREZ, CÉSAR JÁUREGUI y SANTIAGO DE LA PEÑA, mientras se mantiene control sobre la sucesión.

Finalmente, operadores políticos que han tenido resultados en distritos específicos buscan posicionar a LOYA como aspirante. Sin embargo, una estructura local no necesariamente garantiza competitividad a nivel estatal.

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