H. Cd de Chihuahua.- La compra de aviones de combate F-16 Fighting Falcon a Estados Unidos desató una crisis política en el gobierno de Perú, luego de contradicciones dentro del Ejecutivo sobre la ejecución del contrato. El primer ministro Luis Arroyo confirmó la adquisición de la flota, mientras que el presidente interino José María Balcázar había sugerido que la decisión quedara en manos del próximo gobierno.
La tensión provocó la renuncia de los ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa, quienes criticaron la postura del mandatario. En paralelo, el Congreso comenzó a impulsar una posible censura contra Balcázar, argumentando falta de claridad y cambios en las versiones oficiales sobre el contrato, valuado en miles de millones de dólares.
El conflicto escaló tras advertencias del embajador de Estados Unidos y el debate político en el Legislativo, donde incluso se abrió la posibilidad de destitución. Mientras tanto, el gobierno peruano insiste en que el acuerdo busca fortalecer la seguridad nacional, aunque la crisis ha dejado al Ejecutivo debilitado y dividido en plena transición política.





