CDMX.- A un costado de la carretera Carretera Orizaba–Tehuacán, en la zona de Aguachinola, la escena cotidiana se ha transformado en un reflejo de la precariedad económica. Entre canastas, bolsas tejidas y sombreros elaborados a mano, artesanos locales han colocado un letrero que resume su situación: “Cambio por comida”. No hay precios ni estrategias de venta, sino la urgencia de familias que buscan algo tan básico como alimentos a cambio del trabajo artesanal.
Las piezas exhibidas conservan el valor de tradiciones transmitidas por generaciones en regiones cercanas a Orizaba y Tehuacán. Sin embargo, la falta de ingresos suficientes ha llevado a que estas expresiones culturales se conviertan en moneda de supervivencia. Mientras los vehĂculos continĂşan su camino, los artesanos permanecen bajo el sol, aferrados a la esperanza de que la solidaridad de algĂşn transeĂşnte les permita llevar alimento a casa, en una imagen que refleja la dureza de la desigualdad cotidiana. (En Blanco y Negro)




