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Ciudad Juárez, Chih. México
2 de junio 2026
10:51 am

Dirección: Héctor Javier Mendoza Zubiate

JUAN CARLOS LOERA ALGO SABE

“Los que fundamos el movimiento lo entendemos, sabemos que no vamos por cargos. Lamentablemente, los que no entienden eso son los personajes que se han sumado buscando cargos, puestos políticos, formar parte de los gabinetes. Claro que las bases están en desventaja; opacan a compañeros que buscaron una manera orgánica, genuina, desde abajo, con las herramientas raquíticas que se tenían en su momento”.

La transcripción la realizamos tal cual para respetar al senador en sus expresiones, pero estamos obligados a analizar por qué menciona a algunos perfiles externos, cuando él mismo ha sido quien invitó a muchos de ellos a formar parte de Morena. ¿Será que ahora esos perfiles le pueden competir en igualdad de circunstancias? Entonces, ahora sí pesa ser fundador: para excluir, para clasificar, para limitar la libertad de ejercicio de derechos políticos. Preguntaríamos: ¿de quién o, mejor dicho, hacia dónde se dirigen sus críticas? Algo sabe de las futuras candidaturas, o mínimo lo intuye.

CRÍTICAS A RAUDALES

La discursiva de Claudia Sheinbaum se salió de control de los analistas, que por todos lados criticaron su posicionamiento de ir en contra de los Estados Unidos por la petición de detención con fines de extradición a Rocha Moya and company. Lamentablemente, la base formal de la defensa soberanista no debe estar en defender presuntos delincuentes; debe estar en defender ciudadanos comunes y corrientes, que son los más.

Pero se dejó llevar nuestra presidenta por el discurso fácil de la plaza, del movimiento electoral anticipado y, sobre todo, de asesores que ven a la sociedad proclive a dejarse creer cualquier cosa. Mal.

APARECIÓ JOSÉ CÓRDOVA MONTOYA

Con una carta dirigida a la presidenta Sheinbaum, reapareció José Córdova Montoya y, debido a la influencia que este asesor de Salinas de Gortari llegó a tener, apuntaremos un resumen que vale la pena.

Recomienda visualizar el asunto de Rocha Moya con espíritu crítico y dice que es una fractura expuesta. La estabilidad del Estado está comprometida y, con ella, la arquitectura de gobernabilidad que el partido Morena ha construido. Pero toda crisis, bien gestionada, es una oportunidad para redefinir el tablero.

Le recuerda que ella viene de un mandato de continuidad, pero este hecho le exige un acto de ruptura simbólica con los vicios del pasado. El consejo, pensando en la estabilidad del sistema, es actuar en cuatro frentes, con la cabeza fría:

Primero: la variable externa. Desactivar la presión americana. Entregue la pieza con una eficacia impecable. Que la detención y el proceso de extradición sean un relojito suizo.

Segundo: la variable interna. Neutralizar al enemigo político. El poder en Sinaloa no se acaba con un hombre. Aproveche la licencia para limpiar la casa.

Tercero: la variable de la base política. No permita que el caso se vuelva bandera. Eso es dinamita pura. Le recomienda controlar el relato. No caiga en la trampa nacionalista de defenderlo: “En México no protegemos delincuentes, los sometemos a la justicia, venga la acusación de donde venga”.

Cuarto: la variable presidencial. Concentración de poder y autoridad moral. Este caso, presidenta, es la excusa perfecta para hacer lo que todo mandatario necesita en un momento de crisis: centralizar el mando. Construya una legitimidad popular que haga innecesarias las lealtades al viejo sistema.

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