El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a generar controversia internacional tras asegurar en una entrevista televisiva que durante la cumbre del G7 varios líderes “le rogaron” para tomarse una foto con él, afirmando incluso que accedió “por pena”. Sus declaraciones rápidamente encendieron críticas, especialmente en Europa, donde aliados cercanos consideraron los comentarios como exagerados y ofensivos hacia la diplomacia entre países socios.
Uno de los casos más tensos fue el de la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, quien rechazó de forma tajante la versión de Trump y aseguró que nunca pidió ni suplicó ninguna fotografía. A través de un mensaje público, calificó las afirmaciones como “totalmente inventadas” y expresó sorpresa por el tono del mandatario estadounidense, subrayando que este tipo de comentarios dañan la relación entre aliados y generan innecesarias tensiones políticas.
La polémica escaló más allá de un simple cruce de declaraciones, ya que el gobierno italiano reaccionó con medidas diplomáticas, incluida la cancelación de una visita oficial a Estados Unidos por parte del ministro de Asuntos Exteriores. Este episodio se suma a una serie de desencuentros recientes entre Washington y varios socios europeos, evidenciando un clima de fricción creciente en el escenario internacional.




