Lo que era previsible es que los panistas conservadores, ante la presión de los últimos días, se apartaran de CÉSAR JÁUREGUI. La cuesta arriba en la que lo colocó la declaración de la joven funcionaria FERNANDA MARTÍNEZ, DIRECTORA DE ICHIJUV, y que recibió el aval de la Gobernadora MARU CAMPOS, no hizo mella en las damas que acudieron en número de 2,000 a acompañar al exfiscal general del Estado. No se trata de una reunión de ingenuidades, se trata de panistas, priistas y emecistas que le están, desde ahora, apostando a la figura de CÉSAR JÁUREGUI a que se convierta en el fuerte para la Alcaldía de Chihuahua Capital. Claramente es, además, una toma de razón obligada para los equipos contrarios. Sobra decir que también es una reflexión obligada para la nomenclatura del Partido Acción Nacional. Cuéntense bien, dicen en los juegos deportivos.
SI LA BRONCA ES REAL, QUÉ PASA
La realpolitik que anda manejando CÉSAR JÁUREGUI obliga a un análisis serio, desde lo político, para el PAN en el Estado de Chihuahua. Qué tal si FERNANDA MARTÍNEZ no salió por su cuenta y riesgo a señalar quién sí y quién no debería competir por Chihuahua Capital; qué tal si fue mandada. Entonces, quién o quiénes la mandaron. Hablaría el asunto de un rompimiento en el equipo de MARU CAMPOS, porque esa manera para la búsqueda de la permanencia en el control político del Estado, pero qué tan conveniente es la lanzada de somos nosotros, no son ustedes. Ahora bien, si la bronca es arreglada, se les puede salir de las manos.
LAS CONSECUENCIAS VISIBLES
La conformación del grupo de poder en el Estado de Chihuahua surge a contracorriente de una facción del PAN que estaba encabezada por el entonces gobernador JAVIER CORRAL, con un peso visiblemente ventajoso. En consecuencia, al salir MARU CAMPOS ganadora de la nominación, se desató una fuerte y problemática caminada para los que la acompañaban. El poder, que es para poder, hizo de las suyas acusando, presionando, amenazando y cualquier cantidad de artimañas para que la Gobernadora MARU CAMPOS no llegara. Para contener estas avenidas de CORRAL Y FAMILIA, la candidata y entonces aspirante se tuvo que acompañar de políticos de fuerza real, de factores de determinación política en las distintas regiones de Chihuahua. Mencionaremos por ahora a dos: LALO ROMERO, de Juárez, con un poder de convocatoria y convencimiento que fácilmente pudo vencer a los grupos cortesanos de los cerveceros de Juárez con maestría. En Juárez, el rompimiento con JÁUREGUI, salvo en lo sentimental, no permea más allá de ver los toros desde la barrera, salvo algunos beneficiados de la cercanía con el personaje, como CARLOS MANUEL SALAS, CARLOS ORTIZ, KARLA GUTIÉRREZ y algunos otros desde los puestos burocráticos.
CASO DEL CENTRO-SUR, NOROESTE Y CAPITAL DEL ESTADO
Donde las consecuencias sí se visualizan serias, si hay un rompimiento, es en primerísimo orden en Chihuahua Capital, donde las cosas son altamente conservadoras. Las apuestas de grupos panistas, priistas y de cualquier color, desde lo político, que se la empezaron a jugar con JÁUREGUI desde hace ya algunos años, generarán malestar si lo desplazan. Desde la burocracia ni se diga. Primero, como Secretario General de Gobierno de MARU CAMPOS, le tocó ser el aterrizaje de problemas, limitar o dar canonjías, provocar acercamientos, conciliaciones y toda clase de manejos políticos con todos los sectores sociales. Eso le dio amplia visibilidad y compromisos. Ya si hablamos de grupos de dureza necesaria, como es el caso de cuestiones de seguridad, poner los puntos sobre las íes no es fácil. Se ganó el respeto de propios y extraños, eso vale mucho en lo que sigue. La situación es más delicada en algunas partes, como Nuevo Casas Grandes o Delicias, donde se ganó a la gente de manera directa.
LA SOLUCIÓN, QUIÉN LA TIENE
Claro que los problemas son para resolverlos. La solución a que no exista un rompimiento de dimensiones mayores que afecte al proyecto de conservar el Gobierno del Estado está en las manos de la máxima autoridad estatal, llámese gobierno y partido. Tiene que haber una necesaria conciliación. Deben los actores políticos panistas redimensionar si les conviene estar divididos frente a competencia desde el oficialismo o les va a ser mayormente redituable ser conciliatorios con este momento. El problema radica en que hay diferencias cada vez más difíciles de arreglar. El poder, cuando se aplica SIN RAZÓN, destruye y autodestruye. Se diría: pobrecito partido; sin embargo, habrá miles de damnificados. Veremos y diremos.





