La tensión política en Colombia aumentó luego de que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, acusara al mandatario saliente, Gustavo Petro, de intentar llevar a cabo un “golpe de Estado” para permanecer en el poder. El político afirmó que el gobierno busca desconocer los resultados de las elecciones y pidió a las Fuerzas Armadas proteger la Constitución y la democracia, además de no acatar órdenes que, a su juicio, atenten contra el proceso de transición.
Horas antes de emitir estas declaraciones, De la Espriella ordenó suspender de manera inmediata el proceso de transición con la administración de Petro, al considerar que su equipo debe realizar una revisión exhaustiva del estado en que recibirá el gobierno. El presidente electo también aseguró haber detectado presuntas irregularidades relacionadas con la lucha contra el narcotráfico, contratos públicos y el sistema de salud, mientras reiteró su compromiso de garantizar una transición transparente.
Por su parte, Gustavo Petro continúa sin reconocer la legitimidad de la victoria de De la Espriella y anunció que el proceso de entrega del gobierno seguirá adelante, incluso sin la participación del equipo del presidente electo. La confrontación entre ambos líderes ha incrementado la incertidumbre política en Colombia a un mes del cambio de gobierno, programado para el próximo 7 de agosto, mientras organismos electorales y observadores internacionales mantienen que no existen evidencias de fraude en los comicios.





