La aparición de varios perros sin vida en calles de terracería del Kilómetro 33 movilizó este lunes a personal de la Dirección de Atención y Bienestar Animal (DABA) y de la Fiscalía General del Estado, luego de que habitantes del sector difundieran imágenes y reportes sobre un posible envenenamiento.
Las primeras alertas surgieron a través de redes sociales, donde vecinos compartieron fotografías de al menos cinco caninos tendidos sobre la vía pública y pidieron a la comunidad mantener bajo resguardo a sus mascotas. En los comentarios, algunos habitantes señalaron que en días recientes también se habrían presentado casos similares en otros puntos de la zona.
Uno de los testimonios difundidos corresponde al propietario de un perro que comenzó a presentar temblores y problemas para mantenerse en pie minutos después de recoger un objeto envuelto en plástico durante un recorrido. De acuerdo con su relato, los síntomas aparecieron de forma repentina, por lo que buscó ayuda para atender al animal.
Tras recibir el reporte, personal de la Dirección de Atención y Bienestar Animal se trasladó al Kilómetro 33 para verificar la situación. La titular de la dependencia, Alma Arredondo Salinas, informó que inicialmente se tenía conocimiento de cuatro perros muertos; sin embargo, conforme avanzaron las revisiones se detectó que el número de animales afectados podría ser mayor.
En el sitio también participaron elementos de la Fiscalía General del Estado, quienes iniciaron las diligencias para establecer qué provocó la muerte de los caninos. Como parte de las acciones, fueron retirados los cuerpos localizados y se inspeccionó el estado de algunas mascotas que permanecían en viviendas cercanas para descartar nuevos casos de intoxicación.
Mientras las autoridades desarrollaban las primeras investigaciones, habitantes del sector utilizaron redes sociales para advertir a otros vecinos sobre lo ocurrido y recomendar que los animales permanezcan bajo supervisión para evitar que tengan contacto con objetos o sustancias de origen desconocido.
Las investigaciones continúan para determinar si existe una sustancia relacionada con la muerte de los perros y establecer cómo ocurrió el hecho. En tanto, la alerta entre los habitantes del Kilómetro 33 permanece activa ante el temor de que puedan registrarse nuevos casos.




