Sergio “Checo” Pérez vivió una jornada complicada en el Gran Premio de Hungría luego de que una falla en el sistema de frenos de su monoplaza Cadillac lo obligara a abandonar la tercera y última sesión de prácticas libres. El incidente ocurrió apenas iniciaba su programa de trabajo, cuando el auto comenzó a presentar humo en la parte trasera, obligando al piloto mexicano a regresar lentamente a los pits y dar por terminada su participación.
El problema mecánico volvió a encender las alarmas dentro de la escudería, que ha enfrentado diversos inconvenientes técnicos a lo largo de la temporada. La interrupción impidió que Checo completara vueltas importantes para preparar la clasificación, dejándolo sin información clave sobre el comportamiento del auto en el circuito del Hungaroring y complicando sus aspiraciones para el resto del fin de semana.
Tras el incidente, los ingenieros de Cadillac trabajaron para identificar el origen de la avería y reparar el monoplaza antes de la clasificación. Pérez reconoció que el panorama es complicado, aunque confió en que el equipo pueda solucionar los problemas para intentar recuperar posiciones en la carrera y sumar puntos en una temporada que ha estado marcada por constantes contratiempos técnicos.




