Alejarse del narcotráfico y la violencia fue el mensaje que Sebastián Marroquín dirigió a las juventudes durante su participación como segunda ponencia del Festival Soy Joven 2026, organizado por el Instituto Chihuahuense de la Juventud (ICHIJUV) en el Parque Central de Ciudad Juárez.
El arquitecto y diseñador industrial colombiano habló sobre su experiencia como hijo de Pablo Escobar, los episodios de violencia que enfrentó y las decisiones que tomó para construir una vida distinta a la que estuvo marcada por el pasado de su padre.
“No se dejen utilizar, no se dejen tentar, no se dejen llevar porque no vale la pena”, expresó Marroquín ante los jóvenes, a quienes pidió no aceptar propuestas que los acerquen a grupos delictivos bajo promesas de protección, amistad o una vida diferente.
Durante su participación, relató distintos momentos de su vida en los que enfrentó amenazas, ataques y situaciones de violencia. También explicó que una de sus principales decisiones ha sido evitar la continuidad de los conflictos relacionados con su familia y construir un entorno diferente para su hijo.
Marroquín recordó que durante más de tres meses permaneció en un edificio donde diariamente se registraban ataques con disparos, bombas y granadas. Señaló que esa etapa representó una experiencia de violencia constante que no desea para ninguna persona.
“Yo viví unos días que no se lo deseo a ningún ser humano, unos días de terror en un edificio donde todos los días durante más de tres meses nos disparaban, nos ponían bombas, nos tiraban granadas, sobrevivimos de milagro”, relató.
Explicó que durante ese periodo la violencia formaba parte de su vida cotidiana y comparó las condiciones que enfrentaba con permanecer en medio de una guerra. A partir de esa experiencia, pidió a los jóvenes cuestionar las promesas que puedan recibir de personas que busquen incorporarlos a actividades relacionadas con el crimen.
“Esa es la vida que muchos les prometen: no te va a pasar nada, vas a ver que todo va a estar bien, vente que somos todos amigos, que somos todos cuates, que te vamos a proteger. No es así, jóvenes”, afirmó.
El arquitecto también habló sobre la libertad y la importancia de reconocer su valor. Explicó que muchas veces las personas no perciben su presencia hasta que dejan de tenerla y utilizó el aire como referencia para explicar esa idea.
“La libertad es como el aire, no sabes que está ahí, pero te lo quitan y dejas de respirar, y ahí sientes la verdadera importancia que tiene”, señaló.
Marroquín relató que nunca pensó que viviría más allá de los 16 años y que, desde entonces, considera los años posteriores como minutos adicionales que no esperaba tener. Explicó que haber estudiado arquitectura y haber elegido un camino diferente le permite pensar en el futuro de su hijo.
“No quiero que mi hijo, cuando yo muera, le toque ir a negociar por su vida con carteles enemigos”, expresó al explicar su decisión de no continuar con los conflictos vinculados al pasado de su familia.
Durante la ponencia, sostuvo que su manera de enfrentar esa historia ha sido mediante el diálogo, la paz, la reconciliación, el perdón y los valores familiares. Señaló que también ha buscado modificar la relación con personas que anteriormente fueron consideradas enemigas de su padre.
“Lo importante que es haber logrado la paz con todos los enemigos de mi padre, porque ya no forman parte de mis temores”, manifestó.
De acuerdo con su relato, anteriormente recibía amenazas de muerte y mensajes relacionados con violencia, mientras que actualmente algunas de esas personas le envían felicitaciones y buenos deseos en fechas especiales. Para Marroquín, ese cambio forma parte de la decisión de dejar atrás los enfrentamientos.
Como parte de su intervención en el Festival Soy Joven 2026, Marroquín también compartió una historia ocurrida en 1980. Relató que su madre ayudó económicamente a una mujer cuyo hijo padecía cáncer cerebral y necesitaba recursos para continuar con su tratamiento.
Explicó que el menor sobrevivió durante décadas y posteriormente se convirtió en su amigo. Años después, ese hombre fue secuestrado y amenazado para que asesinara a Marroquín, pero cuando tuvo la oportunidad de hacerlo se negó porque decidió mantener la amistad que ambos habían construido.
Al concluir su segunda ponencia, Sebastián Marroquín pidió a los jóvenes no desperdiciar su tiempo ni su talento y regresar a la familia, al respeto por la vida y a los valores humanos como parte de las decisiones que tomen.





