Colombia.- El nuevo gobierno del presidente colombiano Abelardo de la Espriella comenzó el sábado, un día después de su investidura, con varios ataques con explosivos contra estaciones de Policía y peajes en distintas regiones del país. Uno de los primeros atentados ocurrió en la madrugada contra un peaje en construcción sobre la Vía Panamericana, entre Popayán, Cauca, y Cali, Valle del Cauca. El ataque no dejó víctimas, mientras que otro atentado contra un peaje en Santander de Quilichao dejó a dos guardias de seguridad heridos.
La violencia también alcanzó instalaciones policiales. En el departamento de Cesar, el subintendente Argemiro Rodelo Canchila murió tras un ataque con explosivos lanzados desde drones contra la subestación de Policía de San Roque. En Antioquia, el gobernador Andrés Julián Rendón denunció otro ataque con drones contra la estación de Policía de Porce III, en Guadalupe, que no dejó heridos y que, según las autoridades, fue atribuido al Frente 36 de las antiguas FARC.
Los ataques ocurrieron después de que De la Espriella asumiera el cargo y prometiera una ofensiva contra el narcotráfico, la delincuencia y los grupos armados. El mandatario condenó los atentados y aseguró que los responsables enfrentarán todo el peso de la ley. Como parte de sus primeras acciones de seguridad, también anunció la captura de Héctor Bastidas, alias “Bonito”, señalado como segundo cabecilla de los Comandos de la Frontera, grupo armado ilegal vinculado con una disidencia de las FARC.




