En Ciudad Juárez, 3 mil 330 detenciones fueron registradas entre enero y junio de 2026 por conductas relacionadas con faltas administrativas, conducción bajo los efectos del alcohol e intoxicación con sustancias.
Los datos reúnen situaciones que van desde escándalos y conflictos dentro del entorno familiar hasta alteraciones al orden público y personas sorprendidas conduciendo después de consumir alcohol.
La mayor cantidad corresponde a quienes fueron detenidos por manejar en primer grado de ebriedad, con 982 casos, seguida por 966 detenciones relacionadas con escándalos.
Dentro de las faltas administrativas se contabilizaron también 384 detenciones por faltar al respeto a integrantes del entorno familiar, 242 por actos físicos o verbales contra la dignidad de las personas y 238 por alterar el orden público.
En los casos relacionados con el alcohol, después de las 982 detenciones por primer grado de ebriedad se registraron 372 por segundo grado y 144 por tercer grado. A esta relación se sumaron dos detenciones por intoxicación con sustancias.
En conjunto, estos registros permiten identificar los principales motivos por los que una situación de convivencia o una conducta relacionada con el consumo de alcohol terminó en una detención durante el primer semestre.
Las faltas administrativas se encuentran contempladas en el Reglamento de Justicia Cívica y sus sanciones dependen de la conducta cometida. El esquema establece tres clasificaciones, con multas y periodos de arresto distintos para cada una.
La Clasificación A contempla 14 faltas, con multas de 5 a 20 UMAs o arrestos de seis a 12 horas. La Clasificación B reúne 28 conductas, con multas de 20 a 40 UMAs o arrestos de 12 a 24 horas.
Por su parte, la Clasificación C incluye 23 faltas y contempla multas de 40 a 50 UMAs o arrestos de 24 a 36 horas. En los casos previstos para las clasificaciones A y B, el arresto puede conmutarse por horas de trabajo a favor de la comunidad.
Entre las recomendaciones de la Fiscalía Cívica para evitar este tipo de intervenciones se encuentran moderar el volumen de la música, evitar escándalos, resolver las diferencias mediante el diálogo y no conducir después de consumir alcohol o sustancias. También se plantea mantener el cuidado de los espacios y las mascotas como parte de la convivencia cotidiana.






