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Ciudad Juárez, Chih. México
2 de septiembre 2026
10:04 pm

Dirección: Héctor Javier Mendoza Zubiate

ENTRE EL PAÍS DE PALACIO Y EL MÉXICO DE A PIE

El informe presidencial cumplió al pie de la letra con el manual del optimismo oficial: una narrativa donde la continuidad no solo no titubea, sino que se viste de gala. Los ejes del mensaje se recitaron casi como jaculatoria: estabilidad macroeconómica a prueba de balas, récords de inversión extranjera que sonrojarían a Wall Street, el blindaje constitucional de los programas sociales y, por supuesto, la bendición a la controvertida reforma judicial como la llegada prometida de un auténtico Estado de derecho.

Con el infaltable estribillo de que la austeridad rinde milagros, se presumió una reducción histórica de la pobreza y un país donde la soberanía se defiende con el ceño fruncido ante cualquier mirada extranjera.

VERDADES A MEDIAS DE CLAUDIA SHEINBAUM

Por el retrovisor del discurso desfilaron también los consabidos compromisos con la infraestructura férrea, la vivienda popular y la agenda de género con tintes de epopeya histórica, todo aderezado con cifras alegres en materia de seguridad que pintan un panorama en franca pacificación. En el guion de Palacio Nacional, las tensiones presupuestales no existen, el sistema de salud ya casi encuentra la ruta prometida y la Guardia Nacional con sello castrense es garante inmaculado de la tranquilidad pública, dejando la mesa puesta para asegurar que el proyecto sigue con el viento en popa y el pueblo aplaudiendo a rabiar.

LA CRUDA REALIDAD MEXICANA

Sin embargo, el verdadero arte del informe político sigue residiendo en lo que se calla y en cómo se maquilla la estadística antes de subirla al estrado. Porque mientras en el atril se decretó el paraíso de la justicia pronta y la bonanza colectiva, allá afuera el ciudadano común sigue esperando la cita médica que nunca llega, las medicinas que misteriosamente solo abundan en las diapositivas y una seguridad pública que, lejos de las gráficas presidenciales, sigue cobrando factura en las calles.

Una vez más, la distancia entre las promesas juradas y la terca realidad nos recuerda que el papel gubernamental aguanta todo, pero el bolsillo y la paciencia del respetable ya no tienen fondo.

MARU DESAIRÓ A LA PRESIDENTA

La posibilidad de tender puentes de plata entre la relación de la Gobernadora del Estado, MARU CAMPOS, y la Presidenta de la República, CLAUDIA SHEINBAUM, se perdió en el camino el día de ayer. El desaire de la funcionaria estatal más importante de Chihuahua a la invitación para asistir al segundo informe de Gobierno Federal fue desafortunado el punto. Seguramente se debe a los consejeros esos que importó desde el altiplano.

Error en la jugada, porque era la oportunidad de convertirse en la estrella del evento, que además fue con público controlado. No van los matraqueros en bola, van solo los invitados de Palacio Nacional, que son pocos. Así que ya habrá oportunidad de limar asperezas en otra ocasión. Lo peor de todo es que se colocó entre las ausencias evidentes.

El paso de ALEJANDRO “ALITO” MORENO por Chihuahua no dejó indiferente a nadie y, fiel a su estilo, vino a recordar que el amor con amor se paga, pero las alianzas se saldan con candidaturas contantes y sonantes. Poner sobre la mesa el respaldo tricolor a MARCO BONILLA rumbo a la gubernatura no fue un cheque en blanco, sino una factura por adelantado para asegurar alcaldías y diputaciones a los suyos. En esa baraja institucional que presume el CEN no solo figuran cuadros de peso como GRACIELA ORTIZ GONZÁLEZ y el dirigente estatal ALEJANDRO DOMÍNGUEZ DOMÍNGUEZ, sino también operadores y liderazgos locales como el diputado NOEL CHÁVEZ VELÁZQUEZ, ARTURO MEDINA AGUIRRE y JANETH MONTES LÓPEZ, listos para cobrar derecho de piso en las boletas.

QUÉ OPINAN LOS PANISTAS

En el bando blanquiazul no tardaron en sacar la calculadora para medir el costo político de semejante abrazo. Aunque a nadie le estorba el músculo que aún pueda movilizar la estructura tricolor en el estado grande, en Palacio de Gobierno saben que amarrar acuerdos directos con la dirigencia nacional implica ceder parcelas de poder que los panistas preferirían repartir entre su propia tropa, desatando de inmediato el clásico recelo entre las bases locales.

MANZANA ENVENENADA

La verdadera manzana de la discordia radica en definir cuál es el PRI con el que realmente se va a negociar. Por un lado, la franquicia del Comité Directivo Estatal y la cúpula nacional empujan sus cuotas con el sello oficial de Insurgentes Norte; por el otro, camina la corriente tradicional e institucional que encabezan los exgobernadores JOSÉ REYES BAEZA TERRAZAS, FERNANDO BAEZA MELÉNDEZ y PATRICIO MARTÍNEZ GARCÍA. Este grupo de priistas disidentes no solo mantiene un peso moral indiscutible, sino que presume puentes directos y operadores muy cercanos al engranaje de la Gobernadora MARU CAMPOS.

SERÁ UN AGANDALLE, SEGÚN ALGUNOS

Para los rebeldes y la vieja guardia local, las pretensiones de ALITO huelen a agandalle cupular desde la Ciudad de México, mientras que la dirigencia formal les revira acusándolos de operar por la libre sin el aval estatutario del partido. Este estira y afloja coloca al PAN ante una encrucijada incómoda: validar la línea de mando oficial de MORENO CÁRDENAS y ALEJANDRO DOMÍNGUEZ, o privilegiar a los priistas de abolengo y tradición que ya juegan cómodamente en la cancha del poder estatal con MARU CAMPOS.

PRAGMATISMO POLÍTICO, LO DE SIEMPRE

Al final del día, el pragmatismo electoral terminará dictando sentencia sobre qué corriente tricolor se queda con las posiciones estratégicas. Mientras los aspirantes de todos los colores afilan los cuchillos, queda claro que armar una coalición ganadora en Chihuahua no dependerá únicamente de convencer al electorado, sino de sobrevivir primero al fuego cruzado entre el priismo de franquicia y el priismo de Palacio, un tiroteo de intereses que apenas comienza.

LA GOBERNADORA NEGOCIARÁ CON EL CEN

Al menos así lo dio a entender. Sí quiero, dijo, pero limitó su opinión también al acotamiento de que en 2021 se ganó por el PAN la gubernatura acompañados del PRD, así que no concedió todo lo que ALITO le pidió. Dejó la decisión a lo que determine JORGE ROMERO y el Comité Ejecutivo Nacional del PAN, así que lo que viene es de pronóstico reservado.

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