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Ciudad Juárez, Chih. México
13 de septiembre 2026
9:01 pm

Dirección: Héctor Javier Mendoza Zubiate

GOBIERNO DE MARU CAMPOS EN JUÁREZ

En el balance del último año de la administración estatal, la distancia geográfica entre la Capital y la frontera más dinámica del Estado parece haberse convertido en un abismo insalvable. La gestión encabezada por MARÍA EUGENIA CAMPOS ha consolidado una dinámica de poder que gobierna con la mirada clavada en la comodidad de la Capital y en la grilla sucesoria rumbo al 2027, mientras relega a Ciudad Juárez a un papel secundario: el de una caja recaudadora indispensable en los balances financieros, pero desdeñada en la agenda territorial y física del Ejecutivo estatal.

EL CENTRALISMO DEL DESDÉN

La presencia de la Gobernadora en la frontera durante los últimos doce meses ha sido, en el mejor de los casos, testimonial y reactiva. Lejos quedaron las promesas de despachar con frecuencia desde las oficinas de Pueblito Mexicano y de darle a Juárez un trato prioritario y cercano. La realidad cotidiana de la frontera muestra visitas exprés, agendas herméticas y eventos minuciosamente blindados para evitar el pulso real de la calle, proyectando la imagen de un gobierno distante que prefiere coordinar sus directrices por intermediarios y controlar a la militancia local con filtros cupulares antes que encarar el reclamo de la ciudadanía.

Este vacío físico tiene su correlato más severo en el renglón económico y de obra pública. A lo largo del último ejercicio, las grandes inversiones estratégicas han quedado en el tintero o atrapadas en un letargo burocrático exasperante. Juárez sigue padeciendo rezagos críticos en transporte público, un mantenimiento vial paupérrimo y una infraestructura urbana deficiente que contrasta abiertamente con los reflectores, el despliegue de recursos y las obras prioritarias presumidas en la zona centro y la Capital del Estado. Para el sector productivo y los trabajadores fronterizos, el mensaje tácito de Palacio de Gobierno ha sido el de la postergación sistemática, dejando a la economía más potente del Estado a merced de sus propias inercias.

EL OLVIDO DE JUÁREZ EN EL GUIÓN DE PALACIO

A este repliegue se suma la distorsión de prioridades provocada por el adelantado calendario electoral. Mientras la Capital se convierte en la pasarela oficial para destapar perfiles y afinar alianzas partidistas, la frontera observa con irritación cómo las energías gubernamentales se canalizan en blindar proyectos políticos y negociar cuotas de poder, en lugar de rescatar compromisos rezagados de infraestructura básica y seguridad urbana. En lugar de un plan integral de desarrollo que devuelva a los juarenses lo que aportan fiscalmente, la respuesta gubernamental se agota en discursos protocolarios y fotos de ocasión.

Gobernar el Estado grande exige entender que no se puede mantener la cohesión ni la legitimidad administrando el territorio desde un prisma meramente capitalino.

El saldo del último año confirma que el abandono de la frontera no es un simple descuido de agenda, sino una postura política que confunde gobernar con el cálculo electoral. Si el proyec

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