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Ciudad Juárez, Chih. México
28 de octubre 2026
1:08 am

Dirección: Héctor Javier Mendoza Zubiate

EL PAÍS DE LOS DISCURSOS Y LA CIUDAD DE LOS RECIBOS

  1. Francia se mira en nuestro espejo
  2. La llave seca y la paciencia mojada
  3. El hambre no viaja al Congreso
  4. Rentas que suben por elevador
  5. Trabajar también se volvió peligroso

FRANCIA SE MIRA EN NUESTRO ESPEJO

MARINE LE PEN encontró en México el espantajo que necesitaba para sacudir a sus electores franceses: advirtió contra la “mexicanización” de su país por la presencia de los cárteles y nos convirtió en sinónimo de una desgracia que nadie quiere en casa, una comparación reduccionista y estigmatizante, aunque tampoco podemos fingir que la mala fama apareció por generación espontánea.

Más allá de una reacción “patriotera” cargada de víscera, debemos analizar seriamente lo que significa este posicionamiento, porque refleja claramente cómo nos están viendo otros países, otras sociedades, y la verdad es que no es nada agradable esa visión que tienen de México y de los mexicanos. Literalmente, varios países nos están viendo como un narco-país.

Desde Juárez sabemos cuánto cuesta cargar con una etiqueta semejante. Aquí hay trabajadores, comerciantes y familias que todos los días le disputan terreno al miedo. Por eso resulta tan miserable reducir un país al narcotráfico como pretender que defenderlo consiste en esconder sus cadáveres debajo del tapete, porque ni todos somos delincuentes ni los discursos patrióticos sirven de chaleco antibalas.

LA LLAVE SECA Y LA PACIENCIA MOJADA

En Chihuahua capital se anuncia una suspensión del agua por los trabajos de la gaza de El Reliz y las familias tendrán que organizar su vida alrededor de una interrupción calculada entre 18 y 20 horas, siempre que el reloj de la obra pública camine al mismo paso que el de quienes necesitan bañarse, cocinar o abrir un negocio.

Mover tuberías puede ser necesario; lo que también debería ser obligatorio es explicar con precisión quién se queda sin servicio, desde cuándo y hasta cuándo, porque al ciudadano le hablan de modernización mientras busca dónde llenar una cubeta y ya sabemos que del dicho al chorro hay mucho trecho.

EL HAMBRE NO VIAJA AL CONGRESO

El Gobierno de Chihuahua llevó a un encuentro latinoamericano su estrategia contra la desnutrición infantil y está bien que comparta lo que funciona, pero las niñas y los niños de la Sierra necesitan resultados que se puedan contar en recuperaciones sostenidas, atención oportuna y comida suficiente, no solamente en intervenciones de funcionarios frente a un micrófono.

Aquí la pregunta incómoda sigue siendo cuántos menores reciben seguimiento cuando regresan a sus comunidades y cuántos vuelven a quedar lejos del médico y cerca del hambre, porque una presentación puede cruzar medio continente en unas horas mientras una familia batalla para llegar a consulta. Candil de la calle y oscuridad de la casa si el reconocimiento afuera no se convierte en atención adentro.

RENTAS QUE SUBEN POR ELEVADOR

Ahora se propone poner un límite al incremento anual de las rentas en Juárez y procurar que no rebase la inflación, una discusión que llega a una ciudad donde encontrar vivienda cercana al trabajo puede parecer un examen de resistencia financiera y donde a muchos jóvenes les entregaron las llaves de la vida adulta junto con un recibo que no pueden pagar.

El asunto todavía tiene camino político por recorrer y conviene decirlo antes de que alguien quiera cobrar electoralmente una reforma que aún no existe, porque una cosa es presentar un exhorto y otra conseguir reglas claras, vivienda suficiente y mecanismos para hacerlas cumplir. Mientras tanto, el salario sube por la escalera y la renta ya está esperando en el penthouse.

TRABAJAR TAMBIÉN SE VOLVIÓ PELIGROSO

La muerte de una asistente dental después de un ataque en un consultorio de La Chaveña vuelve a recordarnos que en Juárez la inseguridad se mete hasta los lugares donde uno debería preocuparse por atender pacientes y ganarse el día. Una trabajadora salió de su casa para cumplir una jornada y su familia terminó recibiendo la noticia que nadie tendría que escuchar.

Vendrán las explicaciones y los partes policiales, pero la pregunta que queda en los comercios del barrio es mucho más sencilla y mucho más dura: ¿quién cuida a quienes levantan la cortina todos los días? Porque cuando trabajar exige encomendarse antes de abrir la puerta, algo anda profundamente podrido y no se arregla poniendo otra patrulla para la fotografía.

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