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Ciudad Juárez, Chih. México
28 de marzo 2026
10:09 am

Dirección: Héctor Javier Mendoza Zubiate

Ofrecían belleza… y entregaron horror en tambos

Ciudad Juárez.- Una promesa de transformación estética terminó en una tragedia que aún estremece a la comunidad juarense. Lidia Koguel Hernández, de 57 años, acudió el 6 de agosto de 2024 al centro estético “Juvenex Med-Spa” para someterse a un procedimiento quirúrgico. Nunca salió con vida. Su cuerpo fue localizado semanas después, mutilado y oculto en tambos con cemento, en distintos puntos del poniente de la ciudad.

Este jueves fueron detenidos dos hombres identificados como Felipe Alejandro H. A., de 69 años, y Eduardo V. C., de 53, por su presunta responsabilidad en el caso. Ambos están acusados de homicidio calificado, práctica indebida del servicio médico y usurpación de funciones. Ninguno contaba con certificación médica ni licencias sanitarias para operar. Realizaban cirugías en un entorno carente de normas, exponiendo a sus víctimas a riesgos letales.

El dictamen forense determinó que la causa de muerte fue laceración de la arteria subclavia, lo que provocó un hemotórax derecho (acumulación de sangre en el pecho) y un choque hipovolémico (estado de disfunción orgánica resultado de la pérdida masiva de sangre). Tras su desaparición, la familia de Lidia emprendió una búsqueda desesperada que culminó en un cateo ejecutado el 13 de septiembre en la clínica, ya abandonada. Policías rompieron el cristal de acceso y hallaron medicamentos y equipo médico abandonado, mientras el negocio había eliminado su página de Facebook y los empleados habían desaparecido.

Durante el funeral, celebrado en el Panteón Jardines Eternos, familiares y amigos recordaron a Lidia como una mujer “trabajadora, cálida y querida por todos”. Su hijo, Alejandro Koguel, publicó en redes un mensaje de despedida: “Su amor, su sonrisa y su presencia siempre iluminaron nuestros días”.

Empleadas renunciaron y supuestos “médicos” extranjeros vinculados al caso escaparon de la ciudad sin rendir declaración. El caso ha detonado una exigencia ciudadana y familiar para regular urgentemente las clínicas estéticas sin certificación, que operan en la ciudad con total impunidad. La familia exige justicia y acciones firmes para evitar que otras mujeres sean víctimas de negligencia disfrazada de belleza.

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