H. Cd. de Chihuahua.- En 2001, Robin Williams visitó la Fundación Gorila en California y conoció a Koko, la gorila famosa por comunicarse en lenguaje de señas. En minutos, lograron un vínculo entrañable: jugaron, se abrazaron y hasta se rieron juntos. Para la fundación, fue una muestra pura de empatía entre especies.

Años después, cuando Robin falleció en 2014, los cuidadores le dieron la noticia a Koko. La gorila guardó silencio, bajó la cabeza con tristeza y expresó en señas: “Llora mujer”. Su reacción fue descrita como “sombría y profunda”, como si realmente comprendiera la pérdida.
“Koko sintió el duelo como cualquiera de nosotros”, dijo la doctora Penny Patterson. La historia conmovió al mundo y recordó que la conexión entre humanos y animales puede ir más allá de las palabras.





