Ciudad Juárez, Chih. México
8 de febrero 2026

Dirección: Héctor Javier Mendoza Zubiate

Ejercicio y salud mental: moverse también es una forma de sanar

H. Cd. de Chihuahua.- Vivimos tiempos acelerados! Las exigencias laborales, académicas y familiares, el uso constante de pantallas, la incertidumbre económica y los cambios sociales han provocado que los sentimientos de ansiedad, estrés y depresión sean cada vez más comunes. En México, los problemas de salud mental han ido en aumento, y Chihuahua no es la excepción. Muchas personas viven con síntomas emocionales que afectan su calidad de vida, pero que no siempre se atienden de manera oportuna.

En este contexto, es importante hablar de una herramienta accesible, económica y científicamente respaldada: el ejercicio físico. Aunque no sustituye la atención psicológica o psiquiátrica cuando esta es necesaria, la actividad física regular se ha consolidado como una estrategia efectiva para prevenir y reducir síntomas de ansiedad y depresión.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, los trastornos de ansiedad y depresión afectan a más de 300 millones de personas en el mundo, y la inactividad física es uno de los factores de riesgo modificables más importantes. La buena noticia es que moverse puede marcar una diferencia real.

Pero, ¿por qué el ejercicio ayuda a la salud mental? La respuesta está en la fisiología. Cuando realizamos actividad física, nuestro cuerpo libera endorfinas, conocidas como las “hormonas del bienestar”, que generan sensaciones de placer y alivio del dolor. También se incrementa la producción de serotonina y dopamina, neurotransmisores clave en la regulación del estado de ánimo, el sueño y la motivación.

Además, el ejercicio reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que ayuda a disminuir la tensión acumulada y la sensación constante de alerta. A nivel cerebral, la actividad física favorece la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y formar nuevas conexiones, lo que se asocia con una mejor función cognitiva, memoria y toma de decisiones.

Desde el punto de vista emocional y social, el ejercicio también cumple un papel fundamental. Caminar, entrenar o practicar algún deporte ayuda a romper el aislamiento, mejora la autoestima, genera sensación de logro y, cuando se realiza en grupo, fortalece el sentido de pertenencia y apoyo social. Esto es especialmente importante en personas que atraviesan periodos de tristeza, soledad o desmotivación.

No se trata de hacer ejercicio extremo ni de buscar un “cuerpo perfecto”. La ciencia es clara: incluso actividades moderadas como caminar 30 minutos al día, cinco veces por semana, pueden generar beneficios significativos para la salud mental. La constancia es más importante que la intensidad.

Como profesional de la Cultura Física, es importante enfatizar que el ejercicio debe adaptarse a cada persona, considerando su edad, condición física y estado emocional. Cuando es posible, lo ideal es que sea prescrito y guiado por especialistas del movimiento, para garantizar seguridad y mejores resultados.

Hoy más que nunca, hablar de salud mental también implica hablar de movimiento.
Cuidar la mente no solo se hace desde el silencio o el descanso, también se construye paso a paso, respiración a respiración, movimiento a movimiento. Porque ejercitar el cuerpo es, muchas veces, una de las formas más efectivas de empezar a sanar por dentro.

Dra. Liliana Aracely Enríquez del Castillo

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