El Líder norcoreano, Kim Jong Un, oficializó la apertura de una nueva etapa del ambicioso complejo turístico de Samjiyon entre el 20 y 21 de diciembre de 2025. Durante la inspección de las instalaciones, situadas cerca del sagrado Monte Paektu, el mandatario estuvo acompañado por su hija, Kim Ju-ae, lo que refuerza las especulaciones sobre su rol ascendente en la jerarquía del régimen.
La Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA) destacó la inauguración de los hoteles Ikkal y Milyong, entre otros, donde Kim supervisó personalmente detalles de la infraestructura, desde la comodidad de las habitaciones hasta el funcionamiento de restaurantes y jacuzzis. El líder calificó el proyecto como una prueba de la “civilización socialista moderna” y una “utopía” para el pueblo, subrayando que la calidad del servicio debe ser ahora la prioridad absoluta para el desarrollo de la zona.
Este despliegue arquitectónico y propagandístico responde a una estrategia clave para reactivar la economía norcoreana mediante la captación de divisas extranjeras, especialmente dirigidas al mercado turístico ruso y chino, ante las persistentes sanciones internacionales. Samjiyon no es solo un destino recreativo; su cercanía al Monte Paektu —lugar de origen mitológico de la revolución coreana— otorga al complejo una carga simbólica que Kim utiliza para consolidar la legitimidad de su linaje.
Analistas internacionales señalan que la modernización de la ciudad, que ahora incluye un renovado aeropuerto internacional en construcción, busca proyectar una imagen de autosuficiencia y prosperidad interna en un momento de alta tensión militar con Occidente, posicionando al turismo de montaña como el nuevo pilar de la “economía de resistencia” del régimen.





