Francia ha dado un paso decisivo en la protección de la infancia al presentar un proyecto de ley que busca prohibir el acceso a redes sociales a todos los menores de 15 años a partir de septiembre de 2026. Esta ambiciosa iniciativa, respaldada firmemente por el presidente Emmanuel Macron, tiene como objetivo principal mitigar los riesgos asociados a la sobreexposición digital, tales como el ciberacoso, la exposición a contenidos inapropiados y los trastornos del sueño.
El proyecto legislativo, que comenzará a debatirse en el Parlamento en enero de 2026, establece como ilegal que cualquier plataforma digital preste servicios a menores de esta edad, reforzando además la prohibición total del uso de teléfonos móviles en las escuelas secundarias para garantizar un entorno educativo libre de distracciones tecnológicas nocivas.
Esta medida responde a una creciente preocupación nacional avalada por múltiples estudios científicos que confirman los daños psicológicos y físicos causados por el uso indiscriminado de pantallas durante la adolescencia. Aunque desde 2018 ya existían restricciones parciales en preescolares y colegios, el nuevo marco legal propone sanciones más severas para las plataformas que no cumplan con la verificación estricta de edad.
El Senado francés ya ha mostrado su apoyo a iniciativas similares que exigen autorización parental para jóvenes de hasta 16 años, consolidando un consenso político que coloca a Francia a la vanguardia europea en la regulación del espacio digital. Con este despliegue legal, el gobierno francés pretende devolver la prioridad a la salud mental de los jóvenes frente a los algoritmos de las grandes corporaciones tecnológicas al inicio del próximo ciclo escolar.





