Ciudad Juárez. La reciente acusación federal contra los hermanos Patrick y Edward James, exdirectivos de la multinacional First Brands Group, reveló una compleja red de fraude financiero que no solo sacudió a instituciones bancarias en Estados Unidos, sino que ya provocó cierres de plantas industriales en esta frontera y mantiene a cientos de trabajadores en incertidumbre laboral. La empresa, especializada en autopartes, tenía operaciones activas en Ciudad Juárez hasta hace apenas semanas, cuando sus instalaciones de Centric Parts, Stop Tech, BPI y JCC3 cesaron actividades sin previo aviso.
De acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, los hermanos James fueron arrestados en el estado de Ohio y enfrentan cargos por conspiración para cometer fraude bancario y electrónico, lavado de dinero, y por dirigir una estructura de engaños que operó entre 2018 y 2025. La acusación detalla cómo manipularon facturas, falsificaron estados financieros, duplicaron garantías crediticias y ocultaron pasivos millonarios para obtener financiamiento fraudulento. En total, se estima que lograron captar miles de millones de dólares bajo engaños sistemáticos.
El fraude permitió sostener una estrategia de crecimiento corporativo basada en adquisiciones, sin respaldo real. Para inflar artificialmente la salud financiera de la empresa, crearon entidades ficticias denominadas “James Entities”, que servían como fachada para triangulaciones de dinero y préstamos ocultos. Parte de estos recursos fueron disfrazados como ingresos de clientes, cuando en realidad eran fondos obtenidos ilegalmente a través de prestamistas engañados. Este complejo montaje financiero terminó por colapsar cuando First Brands fue incapaz de presentar informes reales a inversionistas y posibles compradores.

El 28 de septiembre de 2025, la empresa se declaró en bancarrota, revelando que de los supuestos 5 mil millones de dólares en ventas globales anuales, apenas quedaban 12 millones en efectivo y más de 9 mil millones en deudas acumuladas. La caída repentina afectó a todas sus operaciones, incluyendo sus plantas en Juárez, donde los trabajadores quedaron sin liquidaciones y sin respuesta clara sobre sus prestaciones ni derechos adquiridos. Algunas fábricas permanecen cerradas y con vigilancia privada en las entradas, mientras el personal desplazado exige claridad sobre su situación legal.
En Ciudad Juárez, las afectaciones se concentran en el suroriente de la ciudad, donde operaban las plantas afectadas. Testimonios de empleados indican que desde semanas antes del cierre hubo recortes, retrasos en pagos y movimientos internos atípicos. Al momento del cierre definitivo, muchos obreros no fueron notificados formalmente y solo encontraron las puertas cerradas con anuncios de suspensión indefinida. Hasta el momento no hay pronunciamiento público por parte de representantes legales de las empresas subsidiarias.


El caso ha sido asignado a la jueza Analisa Torres en el Distrito Sur de Nueva York. Además de los hermanos James, las autoridades revelaron que un tercer implicado, Peter Andrew Brumbergs, ya se declaró culpable y colabora con las investigaciones. Según la fiscalía, este fraude operó como un esquema similar al de un Ponzi, donde el dinero de nuevos préstamos se utilizaba para pagar deudas anteriores y sostener un modelo insostenible de operaciones.
Las autoridades estadounidenses confirmaron que el proceso apenas comienza y que podrían salir a la luz más implicados. Mientras tanto, el impacto se sigue sintiendo en esta frontera, donde los trabajadores de las maquiladoras de First Brands exigen respuestas, pagos pendientes y la intervención de instancias laborales que puedan garantizar sus derechos.





