H. Cd. de Chihuahua.- Ascenso de Chávez cambió el destino político y económico de Venezuela.
Hace 34 años, un entonces desconocido teniente coronel inició en Venezuela un proceso que, según diversas posturas críticas, marcó el deterioro de lo que había sido considerada una de las economías más sólidas y democracias más estables de América Latina. Para algunos analistas, ese quiebre no fue un hecho aislado, sino la consecuencia de una arraigada cultura rentista, donde el control del Estado —y de las riquezas del subsuelo— definía el poder político y económico desde tiempos coloniales.
Ese modelo, heredado de la estructura institucional española, consolidó élites que dependían de la renta de recursos naturales más que de la generación de riqueza productiva. En Venezuela, el descubrimiento petrolero de 1914 transformó al Estado en el gran distribuidor de ingresos, impulsando modernización, pero también una economía poco diversificada. Con el crecimiento poblacional y el estancamiento del modelo, aumentó el descontento social y se evidenciaron los límites de un sistema basado casi exclusivamente en el petróleo.
Los intentos de reforma para modificar esa estructura enfrentaron resistencias políticas, empresariales y militares. En medio de esa crisis de expectativas y gobernabilidad, emergió la figura de Hugo Chávez, cuyo ascenso al poder redefinió el rumbo del país. Años después, los intentos por revertir la situación no lograron estabilizar a la nación, que entró en un prolongado periodo de polarización, deterioro institucional y dificultades económicas. (En Blanco y Negro).





