H. Cd de Chihuahua.- A más de diez días de un hecho violento ocurrido en el tramo carretero entre Aldama y Ojinaga, en Chihuahua, varias camionetas calcinadas permanecen a un costado del camino sin ser retiradas, lo que mantiene latente la preocupación entre automovilistas, transportistas y familias que transitan por la zona.
La escena, visible para cualquiera, recuerda constantemente el episodio de violencia y genera incertidumbre sobre si el caso sigue bajo investigación o si se trata de falta de atención por parte de las autoridades.
Aunque oficialmente se ha llamado a la calma, la presencia de estos restos en plena carretera del desierto transmite un mensaje distinto para quienes circulan diariamente por el lugar. (En Blanco y Negro)





