Quien se convirtió en parte de la argumentación mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum fue el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, quien fue criticado porque algunas patrullas de la Policía de la ciudad capital traen logotipos de la Policía de Nueva York, con base en convenios de colaboración, según salió a dar respuesta el alcalde en materia de capacitación, y es por eso que las pusieron, según dice.
La cosa es que ya se volvió visible a nivel nacional por ser el mejor perfilado como suspirante del Partido Acción Nacional para la candidatura a gobernador en 2027. Cuando menos le dedicaron su tiempo en la palestra de periodismo de preguntas controladas, que se ha convertido en una conferencia de prensa ad hoc para generar la agenda diaria en materia política de México. Puede ser buen inicio para Bonilla ser considerado.
RENUNCIÓ SERGIO MAYER A MORENA
Sucedió que Sergio Mayer, encueratriz de la palestra artística de nuestro país y por ahora diputado federal que llegó al Congreso por el partido Morena, el día de ayer, de manera formal, renunció a su militancia a dicho instituto político por razones personales.
Parece que se trata de algún berrinche como respuesta a las críticas que recibió de los miembros de su propio movimiento cuando pidió licencia para incorporarse a la televisión en el reality “La Casa de los Famosos”, que decidió salirse de sus filas.
La renuncia es, como decía Manuel Bernardo Aguirre, ni los beneficia ni los perjudica. No pinta su voto más allá de un aspecto mediático, pero así somos los seres humanos: nos creemos indispensables hasta en política.
LA GÓBER MARU CAMPOS AFAMADA
La gobernadora del estado de Chihuahua, con el asunto de la promoción que le está dando Morena a nivel nacional e internacional al querer someterla a juicio político por la intervención de agentes extranjeros en nuestro estado, se está convirtiendo en una figura de mayor peso en la política para la oposición al gobierno de Claudia Sheinbaum, en los medibles de la comentocracia y en la real política.
Es una cuestión que no está promovida por su propio partido, el PAN, sino que, gracias a los ataques recibidos, en lo que podemos ya incluir una marcha fracasada convocada desde el más alto nivel de la política oficialista en su contra, la pone en un envidiable lugar de observación para lo que siga en 2027 como un frente a vencer, según Morena.
Será que, sin proponérselo, tendrá que asumir pronto un rol de liderazgo Maru Campos para encabezar la política de oposición al régimen en 2027 y también en 2030. Tendremos que ver qué viene.
LA FISCALÍA GENERAL COMO ARIETE POLÍTICO
Si bien es cierto que, en materia de persecución de delitos a funcionarios públicos del nivel nacional, la Fiscalía General de la República tiene que hacer el trabajo de investigar, encarpetar y, por supuesto, consignar las indagatorias que tengan que ver con delitos cometidos en el ámbito de las leyes federales, la situación de látigo político a la que se le está sometiendo en las últimas fechas puede desgastar su eficacia y, además, puede desvirtuar su percepción como representante de la sociedad para convertirse en instrumento de justificación permanente para combatir opositores políticos al régimen en el poder.
Lo apuntamos porque se ha venido observando en las últimas semanas que la participación de esa dependencia está concentrando sus labores en asuntos que tienen que ver con gobiernos de la oposición, como el de Chihuahua o el de Nuevo León, por mencionar algunos, pero no se está haciendo el trabajo que corresponde, según la opinión pública y publicada, en asuntos de singular relevancia para perseguir casos de corrupción y colusión con la delincuencia, como en Sinaloa, con Rubén Rocha Moya, o el de Tamaulipas, con Américo Villarreal.
También hay algunos otros casos, como lo que hay de Segalmex y el más delicado de todos, que tiene que ver con el contrabando de combustible, en donde hay de todos los niveles delitos que perseguir: agentes aduanales, gasolineros, funcionarios públicos, banqueros, administradores, etc. Ojalá que no conviertan la importante labor de la FGR en una oficina más de un partido político, aunque estén en el poder.





