CARACAS, VENEZUELA.- Un devastador “doblete sísmico” sacudió el centro y norte de Venezuela la tarde del miércoles, dejando un balance preliminar de 164 muertos y más de 970 heridos. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró el estado de emergencia nacional luego de que dos potentes movimientos telúricos de magnitudes 7.2 y 7.5 ocurrieran consecutivamente con solo 39 segundos de diferencia. Los sismos, con epicentro en la región de Yaracuy pero originados por la fricción de las placas del Caribe y Sudamericana, causaron el colapso masivo de edificaciones residenciales en zonas de alta densidad como los barrios de Altamira y Los Palos Grandes en Caracas, además de cortes generalizados en los servicios de electricidad, agua e internet.
La situación más crítica se concentra en el estado costero de La Guaira, declarado oficialmente como zona de desastre debido al desplome de decenas de torres residenciales y a los severos daños estructurales en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, el cual permanece cerrado. Mientras el ministro de Interior, Diosdado Cabello, insta a la población a permanecer en espacios abiertos ante la veintena de réplicas registradas, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y países como Estados Unidos, México, España y El Salvador ya movilizan equipos internacionales de búsqueda y rescate urbano para intentar localizar a sobrevivientes atrapados bajo los escombros. Esta tragedia se posiciona como el evento sísmico más destructivo en el territorio venezolano desde el histórico terremoto de Caracas de 1967. (En Blanco y Negro)





