El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, encabezará en Washington una reunión internacional enfocada en combatir lo que la administración de Donald Trump identifica como una nueva amenaza de “terrorismo político” vinculada con grupos de extrema izquierda. El encuentro contará con representantes de decenas de países y busca establecer estrategias de cooperación para enfrentar actos violentos con motivaciones ideológicas.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses, la reunión pretende cambiar el enfoque tradicional de las políticas antiterroristas para incluir organizaciones que, según el gobierno de EU, han sido ignoradas durante años. La administración señala que algunos grupos han recurrido a ataques contra autoridades, infraestructura y empresas para impulsar sus objetivos políticos, mientras que críticos advierten que existe preocupación por una posible politización de la lucha contra el terrorismo y por el riesgo de afectar protestas o movimientos de oposición legítimos.
La convocatoria ha generado reacciones divididas entre aliados internacionales, pues algunos gobiernos y analistas cuestionan la magnitud de la amenaza planteada por Washington y consideran necesario mantener criterios claros para diferenciar entre violencia política y expresiones de protesta. La cumbre forma parte de la estrategia del gobierno estadounidense para fortalecer la coordinación internacional en materia de seguridad y definir nuevas medidas contra grupos considerados extremistas.





